El GURÚ NÂNAK DEV

 (1469-1539 d.  de  C.)

 

            El Gurú Nânak nació en 14691 en la aldea  de Rai Bhoeki Talwandi conocida ahora como Nanâkana Sahib y situada en la provincia del Panjab en el Pakistán Occidental. Este lugar queda a unas 55 millas (88  kilómetros) al noroeste de Lahore. Su padre, Mehta Kalu, se desempeñaba como patwari, o recaudador de rentas sobre propiedad, para el gobierno. La madre  del Gurú se llamaba  Mata Tripta.  Tenía él una hermana mayor,  bibi Nanki (bibi significa doña, véase el glosario, 296). Desde la niñez de Nânak, bibi Nanki vio en él la Luz de Dios,  pero no reveló este secreto a nadie. A ella se le conoce como el primer discípulo del  Gurú Nânak.

LA EDUCACIÓN DEL GURÚ

           

            A la edad de siete años, al Gurú Nânak se le envió a una escuela de la aldea,  siendo el centro escolar dirigido por el maestro Pandit Gopal Das. Como de costumbre, el maestro inició la lección con el alfabeto, pero el maestro quedó maravillado cuando el Gurú le pidió que le explicara el significado de cada letra del alfabeto. Ante el silencio del maestro, el Gurú escribió en seguida el significado de cada y toda letra del alfabeto. Éste es el primer Mensaje Divino entregado por el Gurú Nânak.2  La  explicación  reveló de la profunda verdad compartida por los seres humanos y Dios y la manera de unirse uno con  Dios por medio del alfabeto. Pandit Gopal Dar  quedó deslumbrado ante el Maestro Divino y bajó la cabeza ante él. Pandit Gopal Das  entonces lo llevó ante Mehta Kalu padre  y  le dijo, “Mehtaji,3 vuestro hijo es un avtar o profeta  y ha venido a redimir a las víctimas de la Época de Kalyug, o llena de  falsedad. Él tiene el  destino de ser un mundialmente  reconocido Maestro; no hay nada que yo pueda enseñarle.”

            Muchos estudiosos  creen que al Gurú Nânak se le  envió primero a varias escuelas que pertenecían a los hindúes y a los musulmanes para aprender sobre las Vedas o  Escrituras Hindúes y el Quran o Corán (la Escritura Sagrada Musulmana), y  que sólo después de obtener el conocimiento de esas escrituras, él inició su religión. Según Malcolm, se reconoce que el Gurú Nânak aprendió todo lo de la vida terrenal de Khizr—el Profeta Elías.  “Hay razón de creer”, escribe Josseph Davy Cunningham, “que en su juventud se familiarizó con el credo popular de los dos mahometanos tanto como con el de los hindúes y que él logró un conocimiento general del Corán y de las  Shastras de los brahmáns.”

            Parece que todos estos sabios historiadores no han logrado comprender el básico hecho fundamental de la divinidad del Gurú Nânak. Él nació bajo un estado divino; por tanto, sus enseñanzas son celestiales. Estos escritores parecen ser notoriamente ignorantes del hecho que el Gurú Nânak fue la Encarnación de la Luz Divina. Él era un ser celestial y sus atributos divinos lo elevaron  sobre la humanidad y sus escuelas.  Los historiadores no han logrado visualizar el esplendor de la Yot o Luz Divina del Gurú.   El Espíritu Celestial no necesita  aprender de las instituciones humanas. Él era un mensajero celestial y un nacido maestro del mundo que enseñó y enseña  a la humanidad el camino de la  justicia y la verdad. La divinidad del Gurú Nânak es superior a todas las instituciones terrenales y sus enseñanzas. El Mensaje que el Gurú Nânak dio a este mundo, vino a él directo de Dios como Nânak mismo lo confirma:

                        Oh Lalo,4 como llega a mí

                        la Palabra Divina de Dios,

                        exactamente así lo narro yo.

                                    —“Tilang mohalla 1”, 722

                        He dicho lo que Vosotros

                        me mandáis decir.  

                                    —“Wadhans mohalla  1”,  566

            Se menciona también en la  janamsakhi o biografía que varias veces el Gurú Nânak dijo a Mardana5 su compañero, “Mardana, toca el rebec o rabel,6 pues la Palabra Divina está por llegar”. Esto confirma el hecho de que la educación de las instituciones religiosas hindúes y musulmanas, no tuvo en absoluto ningún efecto en la Palabra Divina que el Gurú Nânak recibió de Dios y entregó a este mundo. Decir que el Gurú fue a distintas y diferentes instituciones a aprender, es violar la santidad del Gurúado.7

LA CEREMONIA DEL HILO SAGRADO

            El Gurú Nânak tenía nueve años y según la costumbre entre las castas  más altas de los hindúes,  se le exigía  que  participara en la ceremonia del yaneau o hilo sagrado.  Su padre llevó a cabo grandes preparaciones  para la ceremonia. El sacerdote de la familia, llamado Hardyal, empezó a cantar mantras o himnos hindúes y estaba listo para  colocar el hilo alrededor del cuello del Gurú cuando éste se negó a aceptarlo. La asamblea entera se quedó sorprendida. Valiéndose de todo argumento, intentaron de persuadirlo para que llevase el janaeu pero fue en vano. Entonces el Gurú profirió8 la siguiente sabad o  estrofa:

                        Aunque los hombres cometen innumerables robos,

                        innumerables adulterios,

                        dicen innumerables falsedades

                        e innumerables palabras de abuso y

                        aunque ellos cometen innumerables robos

                        y villanías de noche  y de día

                        contra compañeras y compañeros hermanos,

                        todavía el hilo de algodón es hilado

                        y el brahmán viene a atarlo.

                        Para la ceremonia matan una cabra,

                        la cocinan y se la comen

                        y entonces todos dicen,

                        Que se ponga el janaeu.

                        Éste hilo se hace viejo, se tira y

                        otro uno se pone;

                        Nânak, el janeau no se rompe 

                        si es fuerte.

                                      —“Asa di var” ,   Mohalla 1 ,  471

            En absoluta desesperación, el  sacerdote preguntó,  “¿Qué tipo de hilo sagrado, Nânak, os llevarías?”   El Gurú contestó: 

                        Del algodón de la compasión

                        hilad el hilo de la plenitud,

                        atad nudos de pureza,

                        dadle un giro hacia la verdad.

                        Eso resultaría en un janaeu

                        para el alma,

                        Si vosotros lo tenéis,

                        Oh  brahmán,

                        colocadlo sobre mí.

                        Tal hilo, una vez  aceptado,

                        nunca se rompe

                        ni se ensucia ni se quema,

                        ni se pierde;

                        la mujer u  hombre que lleve tal hilo

                        ha sido bendecido.

                                    —“Asa di var”, “Slok mohalla 1”, 471

LA COBRA SIRVE AL DIVINO MAESTRO

            Como es normalmente  el caso en aldeas, el padre mandó a su hijo a que llevara el ganado búfalo a la pastura. Un día mientras cuidaba los búfalos, el Gurú se durmió bajo un árbol y el ganado destruyó la cosecha en los campos del vecino. Cuando el dueño vio sus cosechas dañadas, se puso furioso y se quejó ante Rai Bular, un funcionario del gobierno encargado de esa área. Rai Bular envió por el hijo y el padre para solucionar la disputa. El Gurú les dijo que ningún daño se había hecho a las cosechas; más bien, se trataba de una bendición de Dios. Rai Bular mandó a sus vasallos a inspeccionar los campos dañados. Para  la sorpresa de  todos los aldeanos,  los inspectores  no pudieron encontrar ningún daño en los campos; al contrario, los sembríos despuntaban en duplicación.  Los campos donde ocurrió  este milagro son  ahora  conocidos como los Kiara Sahib.

            Otro día se le envió una vez más al Gurú  a que  llevara el ganado búfalo a la pastura y él se quedó dormido bajo la sombra de un árbol. Al ascender  más el sol, la sombra  disminuyó en tamaño. Una enorme cobra salió de su guarida y con la anchura de su cabeza,  le dio sombra a la cara del Maestro Divino. De casualidad,  Rai Bular pasaba por ese lugar acompañado de sus sirvientes. Cuando vio la extraña escena, quedó convencido que el joven era un hombre de Dios. Al tomar conciencia de las personas presentes, la cobra se retiró a su guarida y Rai Bular tocó con gran reverencia los pies del Gurú, convirtiéndose  así en su discípulo.

EL GURÚ  SE SIENTA  EN  SILENCIO

            Al madurar en edad, el Gurú evitaba la compañía de otras personas y buscaba el retiro del mundo. Durante días se sentaba en silencio y en  soledad,  y pasaba el tiempo practicando la meditación. A los padres les dio gran preocupación  por la salud del Gurú y  les parecía  una locura  la separación del mundo de parte de su hijo. Un día enviaron por Hari Das, o el médico de la familia. Vino Hari Das y empezó a tomarle el pulso al Gurú. Éste le retiró el brazo y le preguntó, “Oh, médico, ¿qué estáis haciendo?” Hari Das contestó que estaba diagnosticando la enfermedad del Gurú. Al escuchar  esto,  el Gurú se rió y entonces profirió la siguiente sabad:

                        ¡Han enviado un médico para mí!

                        Él  me  coge  la mano y me toma el pulso.

                        ¿Qué puede revelar el pulso?

                        El dolor yace profundamente en el corazón.

                        Médico, regresaos y sanaos vosotros,

                        diagnosticaos vuestra propia enfermedad,

                        Podréis entonces diagnosticar

                        la enfermedad del prójimo

                        y  llamaos un médico.

                                                —“Malar ki var”, “Mohalla 1”, 1279

            Hari Das sabía de tales casos de locura y  a continuación,  preguntó, “Así que pensáis que yo también estoy enfermo y necesito un tratamiento.”   El Gurú contestó, “Vos padecéis de una enfermedad del alma. El egoísmo es vuestro mal. Nos separa de la fuente de la vida, o Dios mismo.”  Hari Das preguntó si había algún remedio. El Gurú contestó:

                        Cuando la mujer u  hombre  posea

                        el Nombre del Iluminado,

                        su cuerpo se convertirá en oro

                        y su alma se hará pura;

                        toda enfermedad y dolor desaparecerá,

                        y cada ser se salvará, Nânak,

                        por medio del Nombre verdadero.

                                                 —“Malar mohalla 1” , 1256

Después de una buena y larga discusión, Hari Das inclinó la cabeza ante el Maestro Divino. En seguida les comunicó a los padres que hicieran a un lado la preocupación por la salud del hijo ya que había nacido “un salvador de las almas enfermas del mundo”.

UN VERDADERO TRATO

            A pesar de los acumulados hechos que demostraban la grandeza espiritual del Gurú, Mehta Kalu no estaba convencido y pensaba que su hijo perdía el tiempo en una contemplación sin beneficio. Decidió así  instruirlo en el comercio. Le dio al Gurú veinte rupias (la moneda de la India) y lo envió a Chuharkana, el pueblo más cercano, a comprar primero productos de uso común y, luego, venderlos para sacarle ganancia. También, envió con Nânak a Bala, el sirviente de la familia.

            En el camino el Gurú se encontró un grupo de faqirs,9 o  ascetas,  quienes llevaban  varios días sin comer. El Gurú gastó todo el dinero alimentando a los  faquires, señalando el costo una verdadera ganga. Por otro lado, comprendió  la naturaleza de su acción y no regresó a casa, sino que se sentó bajo un árbol afuera de su aldea. Bala regresó a casa y le contó la historia entera a Mehta Kalu.  El padre  de Nânak se puso muy enojado, mas el Gurú le explicó que él no podía pensar en un trato más beneficioso. El viejo árbol  bajo el cual se sentó Nânak todavía se conserva. En memoria del Gurú, se llama  el Thumb Sahib,  o  Árbol Sagrado.

            Todo esto no tuvo ningún efecto en el desinterés del Gurú hacia los mundanos asuntos seculares y él continuó  profundamente sumergido en la meditación.

El MATRIMONIO DEL GURÚ

            Para introducirlo más en los hechos seculares, el siguiente esfuerzo resultó ser el matrimonio. La fecha del matrimonio varía según la janamsakhi, o historia del nacimiento, y se asume que él tenía la edad de 14 a 18 años cuando se casó. Sulakhni, su esposa,  era la hija del bhai o hermano Mula, un residente de Batala, Distrito de Gurdaspur. Sulakhni trajo al mundo  dos hijos:   Sri Chand y Lakhmi Das.

            El padre pronto se dio cuenta que ni la vida de casado  alejaba  a su hijo Nânak de la inclinación hacia los asuntos pertinentes a su misión divina. De hecho, su concepto del deber no era servirse a sí mismo ni a su propia familia; más bien, se trataba de transcenderlo todo para que así el yo pudiera participar en el esquema divino de las cosas y espiritualizar el mundo a su alrededor. La humanidad era su familia y servir a la humanidad era dar servicio al Señor. El bhai Gurdas escribe que el Gurú veía al mundo entero en llamas:  de falsedad, de tiranía, de hipocresía y de fanatismo.  Nânak tenía que ir y extinguir ese fuego con el amor eterno, la verdad y la dedicación. Él tenía la misión divina de enseñar a la humanidad la enseñanza de la hermandad entre todos los seres humanos  así como la paternidad de Dios. Decía el Gurú, “El Ser Original creó la Luz.   Todos las mujeres y los hombres  son la creación de la Providencia.  Todos los seres humanos brotan de una Luz. ¿Quién, entonces, es malo y quién es bueno?”

EL GURÚ NÂNAK VISITA SULTANPUR

            Jai Ram, el cuñado del Gurú, ocupaba  el puesto de dewan  o  mayordomo  bajo el nawab o gobernador de Sultanpur:  Daulat Khan Lodhi. Se dice que tanto Jai Ram como Rai Bular sostenían la opinión de que Nânak era un santo dado un mal trato  por el padre; por tanto, Jai Ram prometió encontrar un empleo para el Gurú en Sultanpur. La hermana de Nânak vivía profundamente dedicada a su hermano menor. En la visita anual de la familia a Talwandi, ella notó la impaciencia de su padre ante el desinterés  de  parte de  su hermano hacia los hechos seculares y  decidió llevárselo a Sultanpur. El padre dio su consentimiento.

            Ram Jai le consiguió al Gurú el puesto de dependiente en el granero estatal del nawab donde el grano era coleccionado como una parte de la renta sobre  propiedad  y después vendido. El Gurú cumplió muy eficazmente con los deberes de dependiente.  Al paso de los días, el trovador Mardana  se unió al Gurú y otros amigos hicieron  también lo mismo. El Gurú Nânak los presentó al Khan, quien les extendió un trabajo apropiado en su administración. Todas las noches compartían el  sabad-kirtan,o canto de himnos divinos. 

            Un día el Gurú estaba pesando las provisiones y contando cada  cantidad pesada:  “Uno, dos, tres,... diez, once, doce, trece.”   Cuando llegó al número tere o trece —en la lengua panjabi, tere quiere decir el número 13 y también simboliza la palabra vuestro, es decir:  “Yo soy Vuestro, oh Señor”— Nânak entró en éxtasis. Al seguir  pesando cantidades, repetía, “Tere, tere, tere, ... .”   Los clientes no sabían cómo cargar a casa  los  colmados regalos dados por el dependiente.  No podían entender las riquezas  del Señor.

            Finalmente, la situación alcanzó su clímax cuando se presentó una demanda  contra el Gurú donde se le acusaba de estar regalando imprudentemente el grano. El nawab pidió una investigación, la cual se llevó a cabo con mucho cuidado. Los acusadores del Gurú quedaron sorprendidos cuando a los almacenes se les encontraron llenos y las cuentas mostraban un balance a favor del nawab. Después de esto, el Gurú entregó  su dimisión al dueño y se embarcó en su misión divina.

LA DESAPARICIÓN DEL GURÚ  

            Las janamsakhis dicen que una mañana, el Gurú Nânak fue a bañarse en el río vecino llamado Baeen. Mientras se bañaba, desapareció bajo el agua y permaneció en ella tres días.10  Durante  ese tiempo el Gurú  tuvo una visión de la presencia de Dios donde el Omnipotente le encomendó  la tarea de predicar Nam, o  Nombre Divino, al mundo. El Omnipotente le dio una copa rebosada de néctar de  Nam  que el  Maestro  Nânak bebió y entonces el Omnipotente le declaró:

                        Bienvenido  sois, oh Nânak,

                        vosotros os habéis sumergido en Nam.

                        De ahora en adelante, 

                        salid y haced la labor

                        para la cual nacisteis.

                        La gente de la Época  de Kalyug

                        ha adoptado prácticas destructivas

                        y se ha degradado profundamente

                        en el espíritu.

                        La gente se ha rendido

                        al culto de múltiples dioses,

                        se ha apartado del Nombre

                        y están sumergidos en el pecado.

                        Id vosotros y predicad el Amor

                        y la Devoción al Nombre,

                        y reducid el peso sobre la tierra.

                        Id vosotros y glorificad

                        el nombre de Dios

                        y destruid la hipocresía.

            El Gurú entonces cantó la siguiente sabad:

                        Si yo  viviese millones de años

                        y bebiese el aire como mi alimento;

                        si yo morase en una cueva

                        donde no mirase el sol ni la luna,

                        y ni siquiera pudiese soñar con dormir;

                        yo todavía no pudiera expresar Vuestro Valor.

                        ¿Qué tan altísimo puedo yo vocear Vuestro Nombre?

                        Oh verdadero Incorpóreo,

                        Vosotros estáis en Vuestro Propio Lugar

                        —como repetidamente me escucho narrar la historia.

                        Si Os agrada, mostradme Vuestro Favor hacia mí.

                        Si se me derrumbase y si me rompiese en mil pedazos,

                        si se me moliese en un molino,

                        si  me quemase en el fuego

                        y se me mezclase con las cenizas,

                        todavía yo no pudiese expresar Vuestro Valor.

                        ¿Qué tan altísimo puedo yo vocear Vuestro Nombre?

                        Si yo me convirtiese en un pájaro

                        y volase hacia  cien  glorias,

                        Si yo desapareciese de la mirada humana

                        y ni comiese ni bebiese,

                        todavía yo no pudiese expresar Vuestro Valor.

                        ¿Qué tan altísimo puedo yo vocear Vuestro Nombre?

                        Nânak, si tuviese yo cientos de miles de toneladas                                             de papel y el deseo de escribir en ellas

                        todo lo resultado de la más profunda investigación,

                        si la tinta nunca me  faltase,

                        y si pudiese yo mover la pluma como el viento,

                        todavía yo no pudiese expresar Vuestro Valor;

                        ¿Qué tan altísimo puedo yo gritar Vuestro Nombre?

                                         —“Sri raga mohalla 1”,  14

Luego una voz se escuchó, “Oh Nânak, sobre quien mi mirada de bondad descansa,  sed vosotros misericordioso, como  también yo  seré misericordioso.  Mi nombre es Dios, el Brahmán Original, y vosotros sois  el Gurú Divino—Mei aad Parmeshar aur tu Gur Parmeshar.”

            La arriba dada ha sido la revelación encontrada en  la  janamsakhi escrita por  Puratan. El mismo Gurú confirma que el Omnipotente le pidió que viajara por el mundo y cantara las alabanzas de Dios. El Gurú dice que después de que había cumplido su deber en este mundo, el Omnipotente lo llamó de nuevo:

                        En mí, un trovador sin empleo,

                        Dios hizo su Obra;

                        así me habló  el Omnipotente a mí:

                        “Noche y día, id y cantad mis alabanzas”.

                        El Omnipotente de nuevo convocó

                        a este trovador a su más Exaltada Corte.

                        En mí colocó la túnica de Honor

                        para su alabanza y  su oración,

                        A mí me dio la copa que rebosa

                        del Néctar de su Santo Nombre;

                        aquellos que al pedido del Gurú

                        comen y se llenan a saciar

                        de la Santidad del Señor

                        logran la Paz  y la Felicidad.

                        Vuestro trovador compartió Vuestra Gloria

                        cantando Vuestra Palabra;

                        Nânak, quien declame las verdaderas alabanzas

                        hace suyo  al Perfecto Uno.

                                    —“Majh di var,”  pauri11 27,   150

            Se dice que después de tres días de haber Nânak reaparecido, algunas personas le vieron  presente un halo alrededor de la cabeza. Algunas personas dicen que el Gurúado del Gurú Nânak empezó con su reaparición después de estar bajo el agua los tres días. Respecto a esto, se debe  señalar aquí   que hay Tres Entidades en el siquismo:  Dios, el Gurú y la Gurbani  o  Palabra Divina. Según el sijismo, existe un Dios  y únicamente  Uno:  Él envía su emisario llamado el Gurú, quien es la encarnación de la Luz Divina. De esta manera, Dios entrega su mensaje —Gurbani—  por medio  de su emisario, el Gurú.

            Sin el Gurú, no puede haber ninguna Gurbani. El Gurú es el canal por medio del cual la Gurbani se expresa. Por lo tanto,  a la edad de siete años,  cuando  el Gurú Nânak pronunció el primer mensaje Divino a su maestro (“Raga asa mohalla 1”,   “Patti likhi” , 432),  Nânak tenía que ser y ya era el Gurú.  Antes de desaparecer bajo las aguas del río,  el Gurú  ya había predicado mucha Gurbani.  Es decir, nació como Gurú y su  Gurúado se inició  justo  desde el mismo nacimiento.

            El bhai Gurdas, un apóstol sij, escribe que primeramente el Omnipotente depositó  sus bendiciones en baba12 Gurú Nânak y luego lo envió a este mundo a predicar la Palabra Divina:

                        Pehlan babei paya bakhash dar, 

                        pichhon dei phir ghal kamaee. 

           

                                    —el bhai Gurdas,  “Var 1”, pauri 24

                        Baba Gurú Nânak recibió primero

                        la bendición de Dios y luego

                        la Divina Palabra predicó y diseminó. 

                                    —Traducción de lo anterior

            ¿Quién fue el Gurú del Gurú Nânak? Cuando se le preguntó quién era su Gurú, el Gurú Nânak contestó que Dios Mismo era su Gurú:

                        Insondable e Infinito es Dios

                        Quien fungió como el Gurú de Nânak.

                                    —“Sorath mohalla 1”,  599

            El Gurú permaneció en silencio durante todo un día después de su reaparición y luego hizo el anuncio, “No  existe  ni el hindú ni el musulmán.” Esto significa que no hay ninguna diferencia entre un hombre y otro. (Pero algunos son de la  interpretación que ambos los hindúes y los musulmanes se habían olvidado de los principios de su religión.) Esa declaración provocó  a ambos el nawab Daulet Kkan y a su qazi, o alto sacerdote musulmán,  a enfurecerse. El nawab le pidió al Gurú que explicara por qué  su qazi no era un verdadero musulmán. El Gurú procedió a describir las cualidades de un verdadero musulmán:

                        Él que es firme en su fe

                        tiene el derecho de ser llamado

                        un musulmán.

                        Sus acciones  deben estar en acuerdo

                        con su fe en el Profeta,

                        se debe  eliminar del corazón

                        el  orgullo y la codicia

                        y no se debe preocupar de los dos impostores: 

                        la vida y la muerte;

                        se debe estar resignado al Poder de Dios;

                        se debe conocérsele como el Labrador,

                        se debe librar del uso del yo

                        y  debe ser compasivo hacia todo ser viviente.

                        O Nânak, semejante  persona puede

                        llamarse un musulmán.

                                                  —“Majh ki var”,   “Mohalla 1” ,  141 

            El nawab le preguntó en seguida  al Gurú, “Si no hay ninguna diferencia entre los hindúes y los musulmanes, ¿por qué no te unes a  nues-tro namaz13?”  El Gurú quedó de acuerdo en tomar parte en una oración dentro de la mezquita donde el qazi dirigía el namaz. Cuando se ofreció el rezo,  ambos el qazi y el nawab se pararon, se hincaron  e inclinaron la cabeza para rezar, mas el Gurú permaneció de pie. Después de que se terminó el namaz, el qazi dijo,  “¿Por qué Ud. no tomó parte en el rezo?”   El Gurú contestó, “Yo sí participé en el namaz, pero vosotros no lo hicisteis.”  Luego les  explicó, “Mientras el qazi llevaba a cabo la ceremonia, él se acordó  que había un pozo en el patio de su casa  y su mente estaba llena de preocupación tocante a que  su recién nacida potranca no cayera en el  pozo. La mente del qazi, por tal razón, no estuvo presente en el namaz.  Y mientras el nawab pretendía orar, la mente la tenía  preocupada  con comprar caballos en Kabul.

            Los dos admitieron la verdad de las declaraciones del Gurú y el nawab declaró en voz  alta  al qazi, “¿No ve Ud. a Khuda14 hablándonos por medio de Nânak?”

            Los musulmanes realizan cinco rezos durante cinco diferentes momentos al día. El Gurú se dirigió al significado y a la virtud del namaz:

                        Cinco oraciones vosotros rezáis cinco veces al día,

                        con cinco diferentes nombres,

                        pero si la Verdad fuese vuestra  primera oración,

                        la segunda  para ganarse honestamente  la vida diaria,

                        la tercera para darla en nombre de Dios,

                        la pureza de la mente por vuestra cuarta oración,

                        y la alabanza y la oración a Dios la quinta;

                        si vosotros practicáis estas cinco virtudes, y

                        los hechos buenos son vuestra Kalma—el artículo de la fe,

                        os podéis entonces  llamar  un verdadero musulmán.

                        Por  la mera hipocresía, oh Nânak,

                        a un hombre se le juzga falso cien por cien.

                                      —“Majh ki var”, “Mohalla 1”, 141

            El Gurú Nânak nunca le pidió a ningún musulmán ni a ningún hindú que se convirtiera en  su discípulo para conseguir así un lugar en la gloria después de la muerte. Él le instruyó al musulmán ser un verdadero musulmán y al hindú un verdadero hindú para lograr la salvación.

LAS USADIS O PEREGRINACIONES  DEL GURÚ NÂNAK

            El Gurú Nânak Dev presenció el sufrir del mundo a causa del odio, el fanatismo, la falsedad y la hipocresía. El mundo había caído en la maldad y el pecado. Por tal hecho, decidió llevar a cabo la regeneración de la humanidad en esta tierra. En beneficio de la humanidad, cargó la antorcha de la verdad, el amor celestial, la paz y  la alegría. Emprendió su Misión Divina y viajó hacia el este, el oeste, el norte y el sur. Visitó varios centros  religiosos de los  hindúes, musulmanes, budistas, jainis,15 sufies,16 yoguis y sidhas.17 Conoció a personas de diferentes religiones, tribus, culturas y razas. Junto con su compañero musulmán llamado Mardana, un trovador, viajó de pie por todas partes. Sus  peregrinaciones se llaman las udasis.18

            En su primera udasi o peregrinación,19 el Gurú Nânak cubrió el este y el sur de la India y regresó a casa después de dedicar  a sus udasis un poco más de ocho años. Salió desde Sultanpur en agosto de 1507 y  vi-sitó  a su  aldea Talwandi para entrevistarse  e informar a sus padres sobre su larga peregrinación. En su vejez, los ancianos padres deseaban  consuelo y protección de su hijo joven y  por tal razón, le pidieron que no se fuera. Mas había miles y miles de otros esperando del Maestro Divino el consuelo, el amor y la salvación.  El Gurú,  por consiguiente, le dijo a sus padres, “Es un  llamado del Cielo y yo debo ir a donde Él me dirija viajar.”

LA PRIMERA PARADA EN EMINABAD

            Acompañado de  Mardana, el Gurú inició su misión y dejó atrás a

su familia. Hizo su primera parada en el pueblo de Saidpur, ahora conocido como Eminabad, y allí él conoció a un carpintero pobre llamado Lalo.  El Maestro  miró con cortesía al pobre de Lalo y éste resultó bendecido de Amor Divino; de ese modo, se convirtió en un hombre bendecido. Como invitado, el Gurú decidió quedarse con Lalo durante unos días. Las noticias le llegaron a Malik Bhago, el jefe del pueblo, que una persona santa estaba de visita  con Lalo. Malik Bhago era un hombre corrupto y había acumulado riquezas a través de modos injustos. Convocó una masiva reunión e invitó a todos los hombres santos, incluso al Gurú. El Gurú, sin embargo, no aceptó la invitación. Entonces,  Malik le ofreció un arreglo especial al Gurú y le pidió que viniera  a comer a su residencia. En fin, el Gurú  hizo una visita al jefe  y  Malik Bhago dijo, “Oh, santo varón, he preparado tantos platillos para Ud., pero se está quedando con un carpintero pobre y comiendo de su pan duro. Por favor, quédese conmigo.”  El Gurú respondió, “Yo no puedo tomar de vuestra comida, pues  vuestro pan es  mal habido y  proviene de  dinero robado de los pobres  a partir de formas injustas. Por otro lado,  el pan de Lalo se hace del dinero  bien ganado.”  Esto enfureció a Malik Bhago  y le pidió al Gurú que respaldara su acusación.  En seguida, el Gurú envió por una barra de pan a  la casa de Lalo. En una mano el Gurú sostenía el pan de Lalo y en la otra el pan de Malik Bhago; cuando apretó  ambas barras, leche salió del pan de Lalo y  sangre goteó del pan de Malik Bhago.

            Malik Bhago quedó abiertamente conmovido por la  culpa y  pidió perdón. El Gurú le instruyó que redistribuyese la riqueza mal obtenida entre los pobres y que, de ahí en adelante, viviese una vida honrada. Malik Bhago renació bajo la bendición del Gurú.

SUJJAN THUG

            Según la janamsakhi escrita por Puratan, antes de que el Gurú Nânak viajara hacia el este, visitó Tolumba (ahora conocido como Makadampur en el oeste de Pakistán Occidental) donde conoció Sajjan Thug.20  Éste siempre andaba vestido de blanco,  portaba  un rosario y  pretendía ser así un hombre santo. Había construido un templo hindú y una mezquita musulmana en el patio de su casa. Invitaba a los caminantes a su residencia a  pasar  la noche. Pero esa misma noche, les despojaba de su mercancía y su dinero; a veces,  los mataba. El Gurú aceptó la invitación y se quedó en casa de  Sajjun  ese día.  Por la noche,  el Gurú no se  retiró temprano a dormir, lo cual puso un poco nervioso a Sajjan para poder realizar su nefasto acto de robarlo. Sajjan le sugirió al Gurú que  descansara y durmiera, mas el Gurú contestó, “El trovador de Dios no se va a dormir hasta que Él dé  la palabra que debe retirarse.”   El Gurú le pidió entonces a Mardana que tocara el rabel y éste le  cantó la siguiente sabad:

                       

                        El bronce es luminoso y brillante,

                        pero al frotarlo, surge su negrura azabache,

                        la cual no puede ser eliminada

                        ni siquiera lavándolo cien veces.

                        Son amigos aquellos que viajan conmigo

                        al  seguir  adelante yo

                        y quienes están siempre listos

                        cuando se les pide las cuentas.

                        Las casas, mansiones y palacios

                        pintados por todo lado,

                        cuando están  huecos de  adentro,

                        son como si estuvieran derrumbados o inhabitados.

                        Las garzas ataviadas de blanco

                        moran en los caminos del  peregrino;

                        empero, destrozan y devoran animales vivos

                        y por consiguiente, no se  les debe llamar blancas.

                        Mi cuerpo es como el árbol simmal;

                        los hombres que me admiran se confunden.

                        Su fruta es sin nutrición:

                        tales cualidades las posee mi cuerpo.

                        Yo soy un ciego hombre

                        que lleva una carga en el hombro

                        y viaja el largo camino montañoso.

                        Si deseo unos ojos que no puedo conseguir,

                        ¿cómo puedo yo subir cuesta arriba y terminar

                        la jornada?

                        ¿De qué beneficio son la caridad, la virtud y el saber?

                        Nânak, recordad el Nombre,

                        para que así podáis quedar libre

                        de vuestras cadenas.

                                    —“Suhi mohalla 1”, 729

           

 

 

 

 

 

 

1 Tanto la janamsakhi o biografía escrita por Puratan  como la obra del estudioso  bhai o hermano Gurdas dan la fecha de nacimiento como el 20 de kartik  u octubre de 1469 mientras que otras fuentes señalan el 15 de abril de 1469.

2 A esta explicación se le llama el  “Aad bani”, o primer Mensaje Divino. Se refiere al “Raga asa mohalla 1”, “Patti likhi”, página 432, del Gurú granth sahib.

3  ji  [yi]   suf.   Sufijo que denota respeto y cariño.

4Lalo era  un discípulo del Gurú.

5Mardana era un trovador musulmán así como  un discípulo y compañero constante del Gurú.

6rebec o rabel  s.m.   Instrumento musical de la época medieval, que tiene tres cuerdas y que se toca con un arco.  Cayó en desuso en el siglo XVII.

7Gurúado  s.m. Neo.  Período de liderazgo religioso por parte de un Gurú.  Administración, gobierno, magisterio de un Gurú.  El gurúado es similar al papado del Papa en la Iglesia  Católica.  Junto con la labor fundadora del primer Gurú,  Nânak Dev, la religión sij ha tenido diez Gurús, siendo los otros nueve:  Angad Dev, Amar Das, Ram Das, Arjan Dev, Har Gobind, Har Rai, Har Kishen, Tegh Bahadur y Gobind Singh.  Este último declara al Gurú granth sahib, la Biblia de los sijs, como el eterno Gurú para toda la eternidad.  La abreviación neo. significa neologismo.

8 El verbo proferir  se usa en la traducción de este libro cuando se dice que la sabad viene al Gurú directamente de Dios mientras que el verbo recitar  se usa cuando una existente sabad se  repite.

9faqir o  fakir  s.m.  Faquir o sacerdote musulmán. Asceta.

10Algunos escribas dicen que después de que se dio un baño en el río, entró al bosque cerca de allí.

11 pauri  s.f.   Estrofa.   El título de una estrofa.

12baba   s.m.  Tratamiento de cortesía que se antepone al nombre de pila masculino.  Es similar a la palabra don.

13namaz   s.m.   Rezo musulmán.

14Dios.

15jain  s.m.  Miembro de una secta no-brahmán en el este de la India.  Secta establecida durante el sexto siglo  a. de C., cuyas doctrinas principales se asemejan bastante a las del budismo.

16sufi  s.m.    Seguidor de una tradición mística musulmana.

17sidha   s.m.  Una sección de yoguis.   Conocidos por ciertas posiciones de yoga.

18 udasi  s.f.  Peregrinación.  Peregrinaciones hechas por el Gurú Nânak Dev para rescatar a la gente de la Época de Kalyug o Falsedad.  Las janamsakhis usan la palabra udasi, o peregrinación, para referirse a las peregrinaciones del Gurú. Ordinariamente, udasi quiere decir separarse del mundo, pero el Gurú nunca se aisló del mundo; al contrario, siempre tuvo una vida activa entre la gente.

19Algunas fuentes dicen que el Gurú se regresó a casa tras de cubrir el este (más allá de Puri) y luego tomó una segunda udasi hacia el sur.

20La palabra  sajjan quiere decir amigo y la palabra thug quiere decir ladrón.

 

 

                        Si al hombre se le mata con su filo, irá a                                                                        encontrarse con Dios,

                        Oh Nânak, y será consumido por la vista de Él.

                   

                                    —“Ramkali ki var”,  “Mohalla 1, 19.2”,   956

            Al oír esto el jeque elevó la cabeza en asombro y dijo,  “Bien hecho. Oh Nânak, no hay ninguna diferencia entre Dios y vosotros. Tiernamente, bendecidme para que yo también pueda estar en buen estado con Él.”  El Gurú contestó, “Jeque Brahm, Dios hará que vuestra nave llegue segura.”   El jeque le pidió al Gurú que le diera una promesa firme sobre eso. El Gurú cumplió y lo bendijo con la salvación.

            Según la  janamsakhi del escritor Puratan, las primeras nueve  pauris o  estrofas de “Asa ki var” fueron proferidas por el Gurú durante la discusión con el jeque Brahm y otras quince pauris de “Asa ki var” se profirieron para Duni Chand Dhuper de  Lahore. 

            El Gurú procedió entonces a Multan, Uch y Sakhar.    Llegó a Lakhpat, donde existe un gurdwara en  memoria del Gurú.  Luego, visitó a Kuriani donde un  estanque lleva el nombre del Gurú.  En seguida arribó a Miani, a unas cincuenta millas —84 kilómetros—  al oeste de la  ciudad de Karachi.  Visitó  los templos de los hindúes y los de los musulmanes en el área. Cerca de Hinglaj, hay un dharmsala60 en el cual se conserva la memoria de la visita del Gurú a ese lugar. De allí, el Gurú tomó una nave hacia Arabia.

EL GURÚ NÂNAK EN MECCA

            El Gurú se disfrazó con la túnica azul de un  peregrino mahometano.  Portaba su mano el bastón  de un faquir y cargaba bajo el brazo una colección de himnos llamada  Pothi.  Como un devoto musulmán, llevaba también consigo un receptor  para  las abluciones y una alfombra en donde orar. Como un peregrino, entró adentro de la gran mezquita donde los peregrinos llevaban a cabo  sus devociones. Cuando se acostó para dormir esa noche, dirigió sus pies hacia el templo Kaaba. Un sacerdote, Jiwan61 le dio un puntapié y le dijo, “¿Quién es este infiel que duerme con sus pies hacia la Casa de Dios?” El Gurú contestó, “Colocad mis pies hacia la dirección en donde no está Dios.” Al escuchar eso, Jiwan tomó los pies del Gurú y se los arrastró en la dirección opuesta,  después de lo cual,  el templo Kaaba  —dicen— se dio la vuelta y siguió el giro del cuerpo del Gurú. Algunos sostienen que cuando el Gurú le pidió al sacerdote que girará sus pies hacia la dirección donde no estuviera Dios, el sacerdote llegó a la realización que Dios está en todas partes. Pero quienes presenciaron este milagro se quedaron sorprendidos y  consideraron al Gurú como un ser sobrenatural.

            Entonces los qazis62  y  ulemas se reunieron alrededor del Gurú y le preguntaron que si  era un musulmán o un hindú. El Gurú contestó que no era ninguno de los dos. Entonces, ellos le preguntaron, “¿Quién es superior de los dos, el hindú o el musulmán?” El Gurú contestó, “Sin ningún buen hecho, los dos se arrepentirán. La superioridad yace en los hechos y no sólo en el mero credo.”

            El sacerdote principal era un seguidor de la Verdad y le pidió la bendición al Gurú. Nânak predicó la doctrina de Nam,  o Nombre Divino.  Le dio entonces instrucciones al sacerdote sobre el arte de la verdadera vida: el  vivir  de día y noche bajo su Presencia, el glorificar al Señor y,  de esa manera,   el borrar la mancha de los pecados de la mente. 

EL GURÚ EN  MEDINA

            A su debido tiempo,  el Gurú procedió a Medina, otra ciudad santa de los musulmanes donde vivió el  profeta Mahoma durante muchos años y donde respiró por última vez. Llegó al anochecer y se detuvo  afuera del pueblo. Se trataba de un lugar donde  a los leprosos se les segregaba  y ninguna provisión existía para su consuelo o su tratamiento. La historia declara que el Gurú los sanó a todos y como  resultado, la gente vino en grandes números a admirar la santidad del Gurú. Después de eso, Nânak viajó a Bagdad atrave-sando a Basra.

EL GURÚ EN BAGDAD

            En Bagdad vivía a un santo musulmán muy famoso, el pir Abdul Kadar, quien murió en Bagdad en el año 1166 d. de C.  Se le conocía también como Dastgir y a sus sucesores se les llamaba dastgirs. A los altos sacerdotes  musulmanes no les gustaban los versos musicales no éticos e inmorales. En lugar de condenar la poesía desmoralizante, rechazaban de inmediato a la misma música, como el raga. Por lo tanto, a razón  del  Shariat Musulmán, o el código de ley,  se prohibió toda música. De otro lado, toda la escritura sij está en verso y en varios diferentes ragas y tonos de raga. Por la mañana, el Gurú hacía la llamada a la oración, ante cual llamado la población entera se llenaba de éxtasis junto con un asombro silencioso. Puede ser que lo hacía de manera diferente a la de los musulmanes. En seguida,  Mardana tocaba el rabel y el Gurú empezaba a declamar las estrofas de kirtan, es decir,  la recitación musical de la Gurbani, o Palabra Divina. Quienquiera que escuchase quedaba en éxtasis. Las noticias se extendieron por toda la ciudad. El alto sacerdote y pir Dastgir, un santo varón llamado Bahlol y otras personas llegaron a ver al Gurú.

           

            Según los mahometanos, hay siete cielos sobre la faz de la tierra y siete bajo-mundos,  inclusive la misma tierra. El Gurú empezó a recitar la sección  “Japji”. Cuando repitió la vigésimo segunda  pauri de la “Japji”, el pir quedó maravillado al escuchar algo contrario a la autoridad del santo  Corán:  había centenares de miles de bajo-mundos y regiones estelares y, al final, los hombres y mujeres se cansaban de la búsqueda. El pir le pidió entonces  al Gurú que diera una prueba de lo que había dicho.  Ante eso, dicen,63 el Gurú puso la mano sobre el hijo del sacerdote y le mostró las regiones superiores y bajas como descritas en la  “Japji”—la pauri 22. Para demostrar que  en verdad  el muchacho  veía esas regiones, Nânak trajo  parshad, o comida sagrada, de una de las regiones y se la dio al padre. Ambos el pir y Bahlol se postraron ante el Gurú y pidieron la bendición.

            Bahlol se convirtió en un discípulo del Gurú. Se dice que Bahlol duró sesenta años al pie de la loseta donde habían descansado los sagrados pies del Gurú durante  el intercambio  entre ambos. Después se construyó un templo en ese lugar en memoria del Gurú. La traducción al inglés —aquí traducida al español— de la inscripción en la placa dentro del templo  es:

            En memoria del Gurú —el Maestro  Divino, Baba Nânak,

            el  faquir Aulia— este edificio fue construido con la ayuda de

            siete santos.

El cronograma o estela lee:

            El bendito discípulo produjo una Fuente de Gracia el año

            917—año musulmán.

            El swami64 Anand Acharya, oriundo  de Suecia,  menciona en su libro Pájaro de Nieve,  publicado por Macmillan e Hijos, Londres, que durante su propia visita a Bagdad, encontró otra inscripción en la placa,  cuya fecha es  el 917  de Hijri.65  La inscripción lee:

            Aquí le habló el hindi66 Gurú Nânak al  faquir Bahlol,

            y durante esos sesenta años desde que el Gurú partió de Iraq,                           el alma de Bahlol ha descansado, a base de  la palabra del Maestro,                              como una abeja que se  balancea sobre una rosa de      miel                                          alumbrada por el crepúsculo matinal.

DE REGRESO DE BAGDAD

            De Bagdad el Gurú pasó por Irán, Turkstan y Afganistán.  Luego llegó a Kabul. Algunos escritores creen que el Gurú tomó la ruta más popular de Bagdad a Teherán, Kandhar y arribó a Kabul. En el camino pasó por Mehds. La janamsakhi escrita por el bhai o hermano Mani Singh  hace una referencia a la visita a ese lugar.  A partir de la visita del Gurú Nânak a Kabul, los contactos entre los sijs se mantienen con mucho cuidado. Se le estableció allí a  los sacerdotes sijs  para que  diseminaran  las enseñanzas del Gurú.  En cierta época el bhai Gurdas también fungió como uno de los misioneros sijs en Kabul.

            De Kabul,  el Gurú se dirigió a Jalalabad y a  Sultanpur.  Cruzó  el Paso de Khyber para llegar a Peshawar. Hay un gurdwara en Jalalabad y otro en Sultanpur para marcar la visita del Gurú. Se encuentran fuentes de agua asociadas con su visita.  El Gurú visitó al Gorakh Hatri  y tuvo un diálogo con los yoguis. También llegó a Hassan Abdal, ciudad ahora conocida como Panja Sahib  y se sentó al pie de la colina.

EL GURÚ NÂNAK Y VALI KANDHARI

            Arriba de una pequeña colina, vivía un  faquir musulmán llamado Vali Kandhari que era muy conocido en el área por poseer poderes milagrosos. Mardana necesitaba agua,  la cual sólo podía ser obtenida de Vali. Mardana le dijo a Vali que el Gurú Nânak había llegado y le aconsejó que viera al Gurú, quien era un gran santo de Dios. Vali, quien reclamaba la santidad exclusivamente para él, se ofendió al oír las alabanzas para el Gurú. Se negó a darle agua y les dijo que si el Gurú era semejante santo varón, podría proporcionarle agua a Mardana. Cuando esta respuesta se le comunicó al Gurú, Nânak envió a Mardana de regreso a Vali con un mensaje donde decía que  el Gurú era una pobre criatura de Dios y no tenía ningún reclamo a ser  un santo. El Vali no puso ninguna atención a esta declaración y todavía se negaba a obsequiarle agua.

            Ante estos resultados, el Gurú  recogió una piedra e inmediatamente emanó de ella una corriente de agua. De hecho, el agua venía del  estanque de Vali,  el cual se secó. Naturalmente, este hecho aumentó  la rabia de Vali y se dice que por medio de sus  milagrosos poderes le lanzó  un pequeño monte a la inocente e inofensiva  cabeza del Gurú Nânak. El Gurú, al ver el descendente montículo, elevó su mano derecha y al tocar la mano  del Maestro Divino, el  pequeño monte  se paró  en el aire. Con el toque divino, el montículo se derritió y se ablandó como la cera y en él quedó marcada e indeleblemente profunda la palma de la mano del Maestro. De su parte, Vali Kandhari se sorprendió completamente  y por fin, cayó a los pies del Gurú y le rogó el perdón. El Gurú expresó, “Oh, amigo, quienes se creen tan celestiales no deben tener un duro corazón de  piedra.”  Vali fue bendecido por el Maestro.

            La punja, o marca de la mano del Gurú,  es todavía visible sobre el pequeño  monte  y  una fuente de agua cristalina todavía fluye de sus entrañas. En ese lugar se erigió un gurdwara que se conoce como Punja Sahib. Se encuentra ahora situado en Paquistán Occidental.

EL GURÚ EN SAIDPUR

            A continuación,  el Gurú procedió una segunda vez a la ciudad de Saiyidpur o Saidpur, ahora conocida  como Eminabad, donde visitó de  nuevo al  bhai  Lalo. Éste se quejó al Gurú  de la opresión de parte de los pathans,67 que llevaban una vida de lujo sin importarles la condición de los otros. Nânak contestó que el dominio de ellos sería breve puesto que Baber ya venía en camino a  conquistar  la India. Baber invadió el Panjab una tercera vez en  el año de 1521. Saqueó el pueblo de Eminabad y lo sometió  a masacre, pillaje y violaciones. Fue una horrorosa escena, de la cual el propio Gurú Nânak describe que, en medio del huracán, yacían las raras cabezas de las doncellas y bellas mujeres.

            La mayoría de los escribas, inclusive muchos sijs, dice que al ver esa horrible escena, el Gurú,  lleno de angustia,  se quejó al Omnipotente con las palabras:

                        Eti mar pai kurlane tai ki dard na aaya.

                                    —“Asa mohalla 1”,  360

Y los escribas traducen el susodicho verso como:

                        Cuando ocurría tal matanza y tal lamento,

                        ¿no sentisteis,  oh Dios mío, el dolor?

            Permitámonos examinar si estos escritores tienen la razón. ¿Hizo o no el Gurú semejante  queja angustiosa a Dios?  Consideremos los argumentos A, B y C.

            A. En la primerísima pauri68 de la sección “Japji”,  la primera página del Gurú granth sahib,  el Gurú Nânak dice:

                        Hukam rajai chalna Nânak likhia nal.

Traducción:

                        Oh Nânak, así como lee la Escritura Divina,

                        que sea vuestro el  justo camino.

De nuevo en  “Asa mohalla 5”, página 394, se lee:

                        Tera kia meetha lagei

                        Har nam padarth Nânak mangei.

Traducción:

                        Dulce sea Vuestra Voluntad,  Mi Señor.

                        Nânak os pide el don de Nam.

            Las susodichas citas significan que pase lo que pase en la  vida, se debe aceptar todo de buena fe. En la casa del Gurú Nânak no hay ningún lugar para las lágrimas o el lamento.   No hay ningún espacio para la queja ante la Escritura Divina.  Uno debe aceptar la Voluntad de Dios como el regalo más  dulce  de la vida. Ésta es la primera lección que predica el Gurú Nânak a la humanidad en la  “Japji”. ¿Cómo pudo, entonces, el Gurú sentirse angustiado? ¿La Divina Yot69  siente también la angustia?

            B. El Gurú asegura que el Omnipotente siempre  contesta y acepta las oraciones de un verdadero devoto:

                        Nânak das mukh te jo bolai eeha uha sach howai.

                                                —“Dhanasri mohalla 5”,   681

Traducción:

                        Cualquiera cosa que el sirviente de Dios, Nânak, diga                                       se demostrará ser  verdadera en este mundo y el siguiente.

Siendo la encarnación de la Luz Divina, si el Gurú se hubiera quejado al Omnipotente, Dios hubiese aceptado su queja y hubiese castigado a Baber. La historia nos recuerda que la dinastía de los Baber fue muy bendecida con un dominio de siete generaciones.  

            C. El Gurú había llegado a Eminabad antes del ataque de Baber sobre la ciudad y Nânak profirió  la sabad dada abajo donde le dijo a Lalo sobre la  eminente masacre. El Gurú  había aconsejado a algunas personas que  huyeran de la ciudad y  en verdad, ellas lo hicieron: 

                        Como la Palabra del Señor  a mí llega,

                        así la pronuncio yo, oh Lalo:

                        trayendo una procesión nupcial de pecado,

                        Baber ha salido apresurado de Kabul

                        y demanda la riqueza como novia, oh Lalo;

                        la modestia y la religión se han esfumado,

                        la falsedad marcha en carreta  de mudanza, oh Lalo;                 

                                                              

                        Corean el himno del homicidio, oh Nânak,

                        y se manchan  ellos mismos con el azafrán sangrante.                                         Nânak canta las alabanzas del Señor

                        en la ciudad llena de cadáveres

                        y  pronuncia el refrán:

                        quien hizo a las mujeres y a los hombres

                        les asignó posiciones diferentes;

                                    Él se sienta aparte y los juzga a ellos.

                        Verdadero es el Señor, verdadera su decisión,

                        verdadera la justicia que  reparte como ejemplo.

                        Se sesgarán los cuerpos como tiras de tela;

                                    Indostán recordará lo que yo digo.

                                                —“Tilang mohalla 1”,   722 

En vista del análisis anterior, queda suficientemente evidente que el Gurú no se quejó ante Dios, sino que la perspicaz y resuelta Yot del Gurú Nânak dirigió esa sabad contra Baber, quien entonces cayó a los pies del Gurú y le pidió perdón.

            Baber escribió en sus memorias,  “Los habitantes de Saidpur fueron pasados por la espada, a sus esposas y a sus niños se les llevó en cautividad y todas sus casas y su propiedad fueron saqueadas.”

            Se les dio muerte a  muchas personas y, en su  mayoría, los demás fueron tomados prisioneros por el ejército de Baber. Se dice que también al Gurú, junto con su trovador Mardana, se los llevaron al  campamento de concentración. A los prisioneros se les dio molinos de mano para moler  el maíz. El Gurú le pidió a Mardana que tocara su rabel y entonces éste empezó con un kirtan. Al cantarse la sabad divina, todos los prisioneros se acercaron y se sentaron alrededor del Gurú, y  los  molinos empezaron a girar automáticamente. Al presenciar este fenómeno sobrenatural, los guardias quedaron estupefactos y le enviaron decir del hecho a Baber, quien vino y, con sus propios ojos, fue testigo de toda la escena. Baber quedó maravillado y le preguntó al Gurú que si le podía ofrecer algo. Audazmente,  el Gurú respondió:

                        Escuchad, oh mir70 Baber. 

                        Tonto es el faquir

                        quien pide algo de vosotros

                        ya que vuestra propia hambre

                        no ha sido satisfecha.

Baber dijo, “Oh, santo varón, veo a Dios en vuestra cara. Yo haré cualquier cosa que vosotros pidáis.”

            El Gurú entonces profirió la siguiente sabad y puso la mayor culpa de las matanza en Baber:

                        Vosotros gobernasteis sobre Khurasan

                        y ahora habéis aterrado a Indostán;71

                        Él os ha enviado, vosotros el Mongol,

                        como un mensajero de la muerte.

                        Las matanzas y el lamento,

                        ¿no han despertado la compasión en vosotros?

                        El Creador es el Supremo Señor.

                        Si un hombre poderoso vence a otro igual

                        ningún tipo de resentimiento se presenta,

                        pero si un león voraz cae sobre el ganado,

                        el dueño debe mostrar su valentía.

                                                                                                  

                                    —“Asa mohalla 1”,  360

Ésta es la sabad en la cual varios escribas han atribuido la queja del Gurú ante Dios. En realidad, se trata de que el Gurú pone  la culpa en Baber. El Gurú le pregunta a Baber que, si al haber caído su ejército como león sobre los inocentes hombres, mujeres y niños, no sintió ningún dolor por ellos.

            Baber quedó sobrecogido de remordimiento. Una nueva conciencia moral y espiritual se despertó en él  y cayó a los pies del Gurú. Le pidió al Gurú que fuera  bondadoso con  él. (La historia deja claro que los reyes siempre han tenido miedo a las maldiciones de los santos varones.)

        El Gurú contestó, “Si vosotros, oh Emperador, deseáis la bondad,  dejad en libertad a todos los cautivos.”  Baber quedó de acuerdo en hacerlo bajo la condición que su imperio sería bendecido por el Gurú y debería ser permitido existir por generaciones. El Gurú prometió, “Vuestro imperio existirá durante mucho tiempo.”  Al escuchar esto, el Emperador ordenó poner en libertad a todos los prisioneros. Baber le pidió entonces al Gurú unos consejos para go-bernar. El Gurú explicó, “Llegar a juicios justos, honrar  a los santos varones, hacer a un lado el vino y las cartas. El monarca que  disfruta de estos vicios, si sobrevive, lamentará  sus malas acciones. Sed misericordioso con el vencido y guardad el culto a Dios en espíritu y  verdad.”

            La pregunta ahora es: ¿por qué Baber fue bendecido con reinos en lugar de ser castigado? La Gurbani, o Palabra Divina,  dice:

                        Jo saran awai tis kanth lawai eho birdh swamy sanda.

 

                                                —“Bihagra mohalla 5”,  544

Traducción:

                        Dios  abraza a quien pide su protección;

                        ésta es la condición del Señor.

      El Gurú nos dice que la condición de su Maestro Dios es tal que quien  pida su perdón y se postre a sus pies pidiendo el perdón, Dios lo toma bajo su amparo. Siendo que el propio Gurú Nânak es la encarnación del Espí-ritu Divino,  perdonó a Baber cuando éste pidió perdón y lo bendijo con la recompensa de una Dinastía Mongol, la cual existió durante muchos años.

            éstos de arriba son los tres argumentos.

 

El GURÚ EN KARTARPUR

            Después de la tercera y última udasi el Gurú se regresó a Kartar-pur. Viajó por todos lados predicando el evangelio de Nam y fomentando un nuevo renacimiento en la mente del pueblo respecto a comprender la Verdad.  Para que su obra durara, estableció una red de centros llamados manjis,72  lado  a lado con los centros de todas las otras fes. Cuando hubo terminado  sus largas  peregrinaciones, decidió quedarse a vivir en Kar-tarpur por el resto de aproximadamente veinte años de su vida.  Sabía que a menos que centralizara las actividades de su nueva fe, no podría esperar que ésta  sobreviviera. Para entonces,  ya había centros sijs por toda la India, Ceilán, el Tibet y el  Medio Oriente. Ningún fundador de cualquier otra religión había establecido,  durante su propia vida,  una semejante inmensa organización, la cual rompió  todas las barreras provincianas, nacionales, internacionales y culturales. Cuando viajaba al extranjero en  sus giras misioneras, portaba la túnica de las órdenes religiosas activas en los lugares santos que visitaba. En esas regiones  la santidad era inseparable de la indumentaria santa. Cuando regresaba a Kartarpur, se quitaba la ropa de peregrino y se vestía de ropa ordinaria para mostrar que no deseaba que sus discípulos se consagraran a una vida ascética. Al mismo tiempo, se sentaba en su trono religioso y empezó a predicar al pueblo.

LA  INSTITUCIÓN  DE  LA  SANGAT  O  SAGRADA COMUNIÓN

            Primero, el Gurú creó la institución de la Sagrada Comunión, cuyo nombre es  Sangat y el lugar donde la santa comunión se lleva a cabo, cuyo nombre es  gurdwara, o templo del Gurú. Se dio énfasis a la instrucción religiosa  y a la disciplina rigurosa. La sección “Japji” se recitaba a la hora ambrosíaca de la mañana, la “Sodar”73  en la tarde y  la “Kirtan sohila”  por la noche un poco antes de acostarse. Las divinas barras musicales —kirtan— se cantaban  tanto por la mañana así como por el anochecer y durante la presencia del Gurú. La instrucción religiosa regular la impartía el Gurú. Tal instrucción podría dársele a los discípulos particulares  y también a  la reunión gene-ral. Para ser sijs del Gurú, los discípulos eran bautizados por medio de  recibir la charanpauhal74—también llamada charanamrit.   Ésta era la forma de iniciación administrada por medio de beber el discípulo el agua en donde los pies del Gurú —usualmente los dedos— habían sido lavados. Se leía al mismo tiempo el preámbulo “Japji”  y la ceremonia era inaugurada por el propio Gurú. El énfasis se daba a la grandeza de Dios, a su hermosa revelación, a los peligros de la condición humana  y a la superior necesidad de meditar sobre el Nombre Divino. A quienes se enorgullecían de su estado de casta o  su riqueza, se les reprehendía  severamente y a cualquiera que dependiera de la hipocresía religiosa, se le condenaba abiertamente. El Gurú predicaba una visión íntegra de la vida espiritual y moral, y quienes la absorbían  intentaban realizar la esencia de tal enseñanza  en la propia conducta diaria. Las enseñanzas del Gurú ponían énfasis en dos cosas en particular: 1)  el no limitar la conducta espiritual y moral a las acciones rituales y  2) el no restringir la acción moral al mismo individuo  o a tales  espacios estrechos como la tribu, la raza o el grupo religioso.  Sus enseñanzas tuvieron un gran impacto en el pueblo y muchas personas aceptaron su religión. El bhai Buddha, el bhai Lehna,75  Taru Poput, Prithi, Kheda, Ajita Randhawa, el jeque  Mallo y Ubre Kan son algunos  ejemplos de conversión a primera experiencia a  la fe del Gurú.

El VIVIR DE LA DURA LABOR HONRADA

            Siempre se puso énfasis en la necesaria dura labor honrada para ganarse la vida. Se le rechazó explícitamente al ascetismo  y, en su lugar, se adoptaron una disciplinada vida mundana y una vida familiar como el camino apropiado para el creyente y la creyente.  Una concienzuda vida a base de la dura labor honrada y acompañada de un difícilmente ganado sueldo, compartiendo éste  en el nombre del Señor, era la manera moral de mantener a  la familia. El mismo Gurú puso este ejemplo  en Kartarpur por medio de laborar   con las manos en el campo durante el resto de aproximadamente 18 a 20 años de su vida. Da énfasis a este camino en la siguiente sabad:

                        Los hombres sin el conocimiento divino cantan himnos.

                        El ulema hambriento hace una casa de su mezquita.76

                       

                        Uno que  nada ganaba se mutiló las orejas;77

                        otro se convirtió en un mendigo y perdió su casta.

                        Tocad,  para nada,  los pies  de quienes

                        se llaman gurús y pirs y salen a mendigar.

                        Quienes comen de la fruta de su labor

                        y obsequian algo en el nombre del Señor,

                        Oh Nânak, saben  el justo camino.

                                                —“Sarang ki var”,  “Slok mohalla 1”,  1245

LA COCINA EN COMÚN:   LA LANGAR  DEL GURÚ 

            Cada uno se ganaba la vida y daba parte de su sueldo para la Cocina Gratuita—llamada la Langar del  Gurú. Todas las personas, el brahmán, o el sudra,78 el rey o el plebeyo, el musulmán o el hindú, tenían que sentarse en la misma mesa y comer la misma comida.

LA COMPOSICIÓN   Y   LA COLECCIÓN  DE  BANI

            Éstos eran los años cuando la mayoría de los discípulos del Gurú recibía instrucción religiosa de él y mantenía apuntes de  lo aprendido.  Muchos devotos, se dice, transcribían  las oraciones e himnos diarios. A estas colecciones se les llamaban  “Bani pothis”, o libro de las oraciones e  himnos. La colección Bani pothis, compilada durante la vida del Gurú Nânak, se legó al segundo Gurú:   Angad Dev.

OTROS VIAJES DESDE  KARTARPUR

            Aunque el Gurú Nânak se había establecido en Kartarpur, tomaba aún así  pequeñas giras dentro de una distancia de 100 a 200  millas —160 a 320 kilómetros— alrededor Kartarpur. El Gurú visitaba muchos lugares y predicaba el evangelio de Nam. En muchos de estos lugares, las personas se convirtieron en seguidores del Gurú y construyeron gurdwaras en su honor.

EL GURÚ EN  ACHAL BATALA

            A unas 25 millas —40 kilómetros— de Kartarpur, había un lugar llamado Achal Batala donde, en ocasión de la Fiesta de Shivratri, cientos de yoguis venían a tomar parte en el festival. El Gurú también asistió a Achal Batala a predicar su doctrina. De lugares lejanos y cercanos, miles de personas vinieron a verlo y  a escucharlo. Había tres campamentos:  uno de los yoguis, otro del Gurú y el de un grupo de músicos.  Muchas más personas se congregaron alrededor del campamento del Gurú que al de los yoguis. Esto dejó a los yoguis muy enojados y celosos y quedaron determinados en humillar al Gurú.

            Cualquier dinero que recibían del público los músicos lo estaban colocando en un tazón. De alguna manera,  los  yoguis se robaron el tazón lleno de dinero y, pensando que los músicos irían con el Gurú por ayuda,  lo escondieron en algún sitio.  Si el Gurú era incapaz de localizar el recipiente, quedaría él humillado.

            Enterados de la grandeza del Gurú, los músicos visitaron al Gurú para que les ayudara a encontrar el tazón con el dinero. El admirado Gurú les dijo de la travesura de los yoguis y  sacó el tazón del sito de escondite. Así los  yoguis sufrieron una  tremenda derrota.

            El siguiente ataque por los yoguis tomó la forma de  una discusión. Como antes mencionado,  después de sus peregrinaciones el Gurú  había puesto  a un lado la indumentaria de peregrino y se vestía con ropa ordinaria de un hombre de familia. Los yoguis dijeron, “Oh Gurú,  eres un santo varón, pero vistes la ropa de una persona de familia. ¿Por qué lleva el santo varón una vida de familia?”  Además, el yogui Bhangarnath79 le preguntó al Gurú, “Si cuando la leche se vuelve agria, el batirla no produce ninguna mantequilla.  A la semejanza, ¿por qué  te has  deshecho de tu vestido de ermitaño y puesto ropa ordinaria?”

            El Gurú contestó, “Oh Bhangarnath, vuestra madre era una mujer inexperta. No supo lavar la mantequera y, a consecuencia, echó a perder la mantequilla al producir a vosotros. Os habéis vuelto un anacoreta después de haber abandonado la vida familiar, sin embargo, vais a pedir limosna a las casas de los hombres de familia.”

            Al escuchar esta respuesta  los yogis se enfurecieron y usando sus poderes milagrosos, empezaron a hostigar al Gurú. Un yogui se convirtió en una cobra para asustar al Gurú, otro se convirtió en lobo y uno empezó una  lluvia de fuego. El poderoso Gurú  se quedó serenamente sentado, sin sufrir ninguna molestia ni daño. Cuando a los yoguis se les derrotó decisivamente, Bhangarnath le preguntó al Gurú por qué, habiendo Nânak hecho milagros para el mundo entero, era despacioso en hacer milagros para  ellos.

            El Gurú respondió que no tenía ningún milagro excepto el Verdadero Nombre y profirió la siguiente sabad:

                        Si yo me pusiera un atavío de fuego,

                        construyera una casa de nieve

                            y comiera hierro;

                        si yo convirtiera todos mis problemas en agua,                                                   me la bebiera

                            y corriera la tierra como un corcel;

                        si yo fuera capaz de poner todo

                        el firmamento en una balanza

                        y  balancearlo con un tank;80  

                        si  yo creciera tan grande

                        que no pudiera caber en ninguna parte;

                        y si yo pudiera dirigir a todos de la nariz;

                        si yo tuviera tal poder en mi persona

                        que yo pudiera realizar tales cosas

                        o causara que otros las realizaran,

                        todo sería en vano.

                        Tan grande como es el Señor,

                        así son de grandes sus regalos;

                        Él dispone según su placer.

                        Nânak, a quien Dios ve con favor,

                        ella o él obtiene la gloria del Verdadero Nombre.                                                                     

                                                  —“Majh di var”,   “Slok mohalla 1”, 147

            Al fin de la recitación,   los yoguis felicitaron al Gurú por sus logros y  le dijeron,  ¡Ave, oh Nânak, grandes son vuestros hechos!  Habéis logrado elevaros  a  un gran ser y habéis encendido una luz en esta Época de  Kalyug81 en el mundo.”

EL  BHAI BUDDHA

            El Gurú iniciaba el  kirtan a las tempranas horas de la mañana en Kartarpur. Un muchacho de la edad de siete años empezó a venir a escuchar el kirtan y se paraba detrás del Gurú como una  señal de respeto. Un día,  el Gurú le preguntó al muchacho, “Oh, niño, ¿por qué  venís tan temprano al templo, pues vuestra edad requiere comer, jugar y dormir?” El niño contestó, “Señor, un día mi madre me pidió que encendiera el fuego. Cuando prendí fuego a la madera, yo observé que las ramitas pequeñas se quemaban primero que las grandes. Desde ese momento, me da  miedo la muerte temprana. Tengo dudas de que yo llegaré a ser viejo y por eso,  asisto a vuestra sagrada comunión.”   El Gurú quedó muy feliz de haber oído las sabías palabras de los labios del muchacho y dijo, “Sois sólo un niño, sin embargo,  habláis como un  buda  o anciano.” 

            De ese día en adelante,  al  niño se le llamó el bahi Buda. Se le tuvo en tal alta estima que fue comisionado para aplicar las tilaks o huellas de azafrán —símbolo del Gurúado— en la frente de los primeros cinco sucesores al Gurú Nânak.

            El nombre original del bhai Buda era Ram Das.  A una aldea se le dio su nombre. La palabra bhai quiere decir hermano. El Gurú Nânak, que rechazaba el sistema de castas y enseñaba la doctrina de la hermandad entre todas y todos, desea que todos sus discípulos y creyentes se consideren hermanos entre ellos mismos y así se deben dirigir uno al otro. El título bhai ahora se da también a los sacerdotes sijs.

DUNI CHAND   

            Una vez el Gurú pasó por Lahore.  Un millonario de ese lugar, Duni Chand, estaba realizando una ceremonia de shradh82  para su padre. Cuando Duni Chand se enteró de la llegada del Gurú,  lo invitó a su casa.  El Gurú llegó a la  residencia e inquirió sobre la ocasión. Duni Chand contestó que era la shradh de su padre y que había alimentado a cien brahmanes en su nombre. El Gurú dijo, “Ya van dos días desde que vuestro padre no  ha comido algo.  Y  ¡vosotros reclamáis que habéis alimentado a  cien brahmanes en su nombre!”  Duni Chand preguntó, “¿Dónde está mi padre?” El Gurú contestó, “Cuando estaba  vuestro  padre vivo, codició la carne que  un  sij estaba cocinando y murió con ese deseo. A consecuencia, después de su muerte  el alma entró en el cuerpo de un lobo. Ese lobo está en medio de un grupo de árboles a unas  seis millas —10 kilómetros— de aquí y no ha comido por dos días.”  Duni Chand comprendió entonces que cualquier cosa enviada a nuestros antepasados vía los sacerdotes, nunca les llegará. Tales ritos eran y son nada más que costumbres de una fe ciega.

            Duni Chand había acumulado una cuantiosa fortuna y siempre buscaba agregarle más. El Gurú le dio una aguja diciendo, “Duni Chand, guardad esta aguja con vosotros y devolvédmela en el siguiente mundo.”   

            Duni Chand preguntó, “¿Cómo podemos llevarnos una aguja con nosotros más allá de la muerte?” El Gurú contestó, “Si tal pequeña aguja  no puede entrar al otro mundo, ¿cómo puede llegar  allá  toda vuestra riqueza?”

            Al escuchar esa verdad,  Duni Chand cayó a los pies del Gurú y oró por la iluminación. El Gurú le dijo, “Regalad alguna de vuestra fortuna en el nombre de Dios y alimentad a los pobres.” Duni Chand se convirtió en un discípulo del Gurú y empezó a repetir el Nombre. El Gurú profirió la siguiente sabad ante la ocasión:

                        Falsos son los  reyes, falsos sus lacayos

                        falso el mundo entero;

                        falsas son las mansiones, falsos los palacios,

                        falsos quienes dentro moran;

                        falso es el oro, falsa la plata,

                        falso quien los porta; 

                        falsos maridos, falsas esposas,

                        se afligen día tras día y se vuelven polvo.

                        El hombre que es falso, ama lo que es falso

                        y se olvida del Creador.

                        ¿Con quién hace uno amistad?

                        El mundo entero perece.

   

                        Falsa es la dulzura, falsa la miel;

                        en la falsedad se ahogan barcos llenos

                        —Nânak humildemente afirmó—.

                        Excepto vosotros, oh Dios,

                        todo es completamente falso.

                             

                                    —“Asa di var”,   “Slok mohalla 1”,  468

EL  BHAI LEHNA

            Jodha era un discípulo del Gurú y vivía en un pueblo pequeño, Khadur, a unas   50 millas  —80 kilómetros— de Kartarpur.  Hijo de un comerciante rico, el bhai Lehna  también estaba viviendo en Khadur. Era el bhai  Lehna un devoto de Durga, la diosa hindú de la energía, e  iba todos los años al templo de Durga en los Montes de Kangra.

            Cuando el bhai Jodha estaba recitando  una mañana la “Japji”, el bhai Lehna lo escuchó y, muy dentro de su  corazón,  quedó emocionado con el éxtasis de la Palabra Divina. Le preguntó a Jodha quién era el autor de  la  composición. El bhai Jodha le explicó en detalle la labor religiosa del Gurú y de esa manera,  el bhai Lehna quedó inspirado en conocer al Gurú.

            En ocasión de la visita anual de sus compañeros devotos  al templo de Durga, el bhai Lehna se detuvo en el camino para ver al Gurú Nânak. Al presenciar al Gurú,  quedó completamente compenetrado por la compasión y el amor de la Verdad.  Cuando el bhai Lehna le dijo su nombre al Gurú,  Nânak declaró,  “Vosotros Lehna estáis aquí.  ¿Dónde más se os puede encontrar?”  En el idioma panjabi,  lehna quiere decir:   pagar o recibir deudas. El Gurú quería  decir, “Eso que vosotros deseáis recibir, la salvación, está aquí y en ningún otro lugar.” Después de recibir alguna instrucción religiosa del Gurú, el bhai Lehna empezó a repetir el Nombre de Dios.   

            Se dice que en una visión el bhai Lehna vio a una mujer vestida de rojo, la cual era una  sirvienta en  la casa del Gurú. Lehna le preguntó a ella quién era. Le contestó que era la diosa Durga y que venía una vez por semana a hacer la limpieza para el Gurú. Al escuchar esto, el  bhai Lehna se convenció de la Divina Gloria del Gurú Nânak.

            Al pasar el tiempo, el bhai Lehna  se rindió cada vez más y más a la meditación y así se convirtió en un más y  más íntimo y obediente devoto del Gurú.

            Al acercarse más el momento de la partida del mundo de parte  del Gurú, le estaba  quedando claro a Mataji, la esposa del Gurú, que iba a haber una sucesión al Gurúado. Como es la costumbre en el mundo, ella siempre pensó que sus hijos deberían ser los herederos de la propiedad de su padre: el Gurúado. Un día dijo ella, “Mi Señor, tened a  mis hijos en Mente.”  Esto significaba que el Gurúado debería pasar a uno de sus hijos. El Gurú le dijo, “Traed a vuestros hijos.”  Ambos  hijos fueron  llevados  ante el Gurú.  Entonces, Nânak echó una vasija en un estanque de agua lodosa y le pidió a su hijo mayor, Sri83 Chand, que entrara y recuperara el recipiente del estanque. Sri Chand contestó,  “¿Por qué echasteis la vasija, si se tenía que sacar de nuevo?”   Por tal razón,  se negó a recuperarlo. De la misma manera,  el hijo menor rehusó actuar. Luego,  el Gurú se volvió hacia el  bhai Lehna y le dijo, “Lehnaji, entrad y recuperad la vasija.” El bhai Lehna dijo, “Sat bachan, o Sí, Señor.” El bhai Lehna entró y la recuperó  sin importarle que su ropa se  ensució de barro.

            Un día el Gurú le pidió al bhai Lehna que se fuera a su casa y pusiera  sus asuntos en orden. Después de algún tiempo, regresó de su casa y llegó a la del Gurú.  Le dijeron que el Gurú andaba en sus sembríos y que llegaba a casa por al anochecer. El bhai Lehna se fue directamente a los campos para ver al Gurú. Nânak tenía tres bultos de hierba para sus vacas y búfalos y quería llevárselos a casa. Siendo que la hierba estaba mojada y llena de lodo, sus sijs se apartaron de la tarea. Entonces, el Gurú les pidió a sus hijos que se llevaran los bultos y ellos también evitaron la tarea. El bhai Lehna, quien acababa de llegar al lugar, rindió su reverencia y dijo, “Señor, dadme la tarea.” El bhai Lehna levantó sobre sus hombros todos los tres bultos y caminó en compañía del Gurú a casa. Cuando llegaron casa, la  esposa de Gurú se quejó, “No es apropiado imponer semejante baja labor a un invitado; su ropa ha quedado sucia con barro que, de pies a cabeza, ha estado goteando de la hierba.” El Gurú le contestó, “Este no es barro; es el azafrán de la corte de Dios el cual  marca al elegido.”  Al observar de nuevo al joven, la esposa del Gurú se dio cuenta que la ropa del bhai Lehna  se había convertido en verdad en azafrán. Los sijs consideran a los tres bultos como tres símbolos:   los asuntos espirituales, los asuntos temporales  y el Gurúado.

            El Gurú luego inició una prueba sistemática respecto la devoción de sus sijs.  Cuando caía una lluvia pesada  una noche de invierno, una parte de la pared de la casa del Gurú se cayó. El Gurú deseaba que la pared fuera  inme-diatamente reparada. Sus hijos se negaron en ese momento a hacer el trabajo, diciendo que hacía mucho frío y era, además, de medianoche, pero por la mañana enviarían  traer a unos albañiles que hicieran el trabajo.  Nânak declaró que no había necesidad de enviar por albañiles puesto que el trabajo de un Gurú debería ser hecho por sus propios sijs. El bhai Lehna se puso de pie y empezó a reparar la pared. Cuando más o menos había terminado la labor, el Gurú le dijo,  “Esa pared está despareja.  Tumbadla y reconstruidla de nuevo.” El bhai Lehna lo hizo como pedido, pero de nuevo el Gurú declaró no estar satisfecho. Lehna obedeció otra vez las órdenes del Maestro, pero de nuevo, el Amo no quedó contento. Ante tal situación,  los hijos del Gurú le dijeron a Lehna que él era un necio por obedecer órdenes irracionales.  Por su parte, el bhai Lehna  contestó  humildemente que  el sirviente debe mantener las  manos útiles haciendo el trabajo de su Maestro. Después de este intercambio, el Gurú y su discípulo desarrollaron entre ambos una relación más fuerte y, al mismo tiempo, quedaron más satisfechos el uno del otro. De su lado, los hijos del Gurú se  llenaron de celos respecto al dedicado discípulo. De ninguna manera trataron de ocultar su aversión contra el bhai Lehna.

            Un día,  llegó un yogui y felicitó al Gurú por el gran número de discípulos que había logrado hacer. El Gurú le contestó que únicamente tenía unos pocos sijs verdaderos, de lo cual el propio yogui sería testigo. El Gurú y el yogui viajaron hacia el bosque para probar la fe de los sijs que la compañaban a Nânak. Al viajar el grupo, encontraron el camino cubierto de monedas de  cobre. Algunos sijs las levantaron y se despidieron. Un poco más adelante, se encontraron monedas de plata. Varios sijs las levantaron y se regresaron a casa. Al continuar el grupo su camino, se encontraron monedas de oro.  La mayoría  de los restantes sijs levantó las monedas de oro y se despidió del grupo. Únicamente  el yogui, dos sijs, el Gurú y el bhai Lehna quedaban ahora en el grupo.

            Al proceder más adelante, encontraron una pira fúnebre y cuatro flamas encendidas cerca de un  cadáver. Una sábana cubría  el cadáver,  el cual  emitía un mal olor. El Gurú preguntó, “¿Hay alguien entre nosotros quien se quiera comer el cadáver?   Los sijs retrocedieron ante tal horrorosa propuesta, pero el bhai Lehna siguió firme en su fe en el Gurú.  Con las manos  entrelazadas, el bhai Lehna le preguntó a Nânak, “¿Dónde debo empezar a comer del cadáver: la cabeza o los pies?” El Gurú le dijo que empezara con la cintura. Cuando el bhai Lehna levantó la sábana que cubría  el cadáver  ¡he allí! una maravilla de maravillas, un plato de parshad  —la sagrada comida— apareció en lugar del cadáver. El bhai Lehna ofreció la parshad primero al Gurú y dijo que él compartiría de las sobras. El Gurú declaró, “Habéis logrado entender mi secreto. Vosotros sois mi imagen. Os daré la gracia verdadera, la cual es la esencia de la religión. Por medio de esta facultad, tendréis la felicidad en este mundo y en el de la eternidad.”   A continuación, tenemos la gracia  entendida por el Gurú, es decir, el preámbulo o “Japji”:

                        Existe pero Un único Dios:

                        él es la Verdad Eterna,

                        el Creador, el  Omnipotente Espíritu Divino,

                        sin miedo, sin odio y sin enemistad,

                        la Entidad Inmortal,

                        Nonato, Auto-Existente,

                        hecho realidad por su Propia Gracia: el Gurú.

                        Meditad en 

                        quien era la Verdad antes de la Creación,

                        quien era la Verdad al principio de la Creación,

                        quien es ahora la Verdad y ¡oh Nânak!

                        quien será eternamente la Verdad. 

            Al escuchar eso,  el yogui declaró,  “Oh Nânak, el bhai Lehna será el Gurú, quien se genera de vuestro ang.”84 El Gurú abrazó a Lehna y le prometió que él sería el sucesor de Nânak.

            Como el Gurú la enunció en el incidente de arriba, la moraleja es que un sij debe  demostrar la   incondicional rendición  total ante el Gurú y la total obediencia a la ley del Gurú; entonces y únicamente entonces,  logra el sij  la deseada meta, es decir, se une en uno con Nânak. Los hijos del Gurú  cuestionaban la ley de Nânak a cada paso, mientras que el bhai Lehna se sometió incondicionalmente, sin protestar ni una palabra. El resultado es que el bhai Lehna fue bendecido con el Gurúado y se convirtió en la encarnación de la Luz Divina. Según el legado del Gurú y el código de conducta, una sij o un  sij  debe llevar una vida espiritual y moral mientras cumple con las acciones cotidianas para poder ganarse la bendición del Gurú.  El legado del Gurú queda claro:

                        Hukam maniai howai parvan ta khasmai ka maihal paisi.

                                                —“Asa di var”,  pauri85   15,   471

                        Obedeciendo la ley de Dios, el hombre es                                                                     aceptable y así llegará a la corte del Señor.

                                                 —Traducción de lo anterior

LA ASCENSIÓN DEL GURÚ NÂNAK

           

            Consciente de  que su hora  de  partir del mundo estaba acercándose, el Gurú sabía que tenía que nombrar a su sucesor. Sus hijos no lo habían obedecido y por tanto, ninguno demostró  ser digno de heredar el Gurúado.

            El 2 de septiembre de 1539   —2 Asu, 1596 Asu vadi 5—  el Gurú Nânak colocó  cinco paises (la moneda de la  India) frente al bhai Lehna y se postró ante él en señal de su sucesión al Gurúado.  Colocó el parasol de la Soberanía Espiritual sobre la cabeza del bhai Lehna. De esta manera, nombró a otro Nânak y lo llamó EL GURÚ ANGAD DEV.

                        Jot uha jugat sai seih kaya feir paltiai.

                                                —“Ramkali ki var”,   “Rai balwand”,  966

                        La Luz Divina es la misma.

                        El Camino y el Modo son los mismos.

                        El Maestro únicamente ha cambiado de cuerpo.

                                               

                                    —Traducción de lo anterior

            Cuando el Gurúado se le legó al Gurú Angad, la gente comprendió que  el Gurú Nânak estaba ya  por dejar el cuerpo en este mundo.   (Como Luz Divina y Espíritu, el Gurú está siempre presente.)   De todos lugares, los sijs, hindúes y musulmanes vinieron a presenciar una última vez  la darshan, o vista santa, del Gurú Nânak.

            Después del nombramiento del Gurú Angad por el Gurú Nânak, los hijos le preguntaron a su padre cuáles provisiones habían hecho para ellos. El Gurú Nânak contestó,  “Oh mis hijos, Dios es el Protector de sus criaturas. Vosotros tendréis comida y vestimenta en abundancia y si repetís el nombre de Dios, seréis salvados al fin de cuentas.”

            Los devotos musulmanes del Gurú querían enterrarlo después de su muerte.  Los discípulos hindúes deseaban incinerar su cuerpo. Cuando se le pidió al Gurú su decisión, Nânak contestó, “Dejad a los hindúes que pongan flores a mi derecha y a los musulmanes a mi izquierda. De quienes las flores estén frescas a la mañana siguiente, pueden tener el derecho de disponer de mi cuerpo.”

            Poco antes de morir, el Gurú colocó una sábana blanca sobre sí mismo. Cuando a la siguiente mañana removieron la sábana, no encontraron el cuerpo debajo de su blancura, pero las flores de ambos lados estaban frescas. La luz se mezcló con la Luz y el espíritu  se regresó y se unió con el Espíritu Maestro. El hecho del cuerpo desparecido confirma que el Gurú no era un cuerpo, sino la Luz Divina.

            Los hindúes y los musulmanes tomaron sus  respectivas flores y se dividieron la blanca sábana en dos. Éstos  enterraron su mitad y aquéllos incineraron la suya. Ambos actos ocurrieron en Kartarpur el 22 de septiembre de 1539—día 23o de Asu, Vadi 10, Sambat 1596. Él tenía casi setenta años y medio de edad.

            A la orilla del río Ravi, los sijs  construyeron un gurdwara  y los musulmanes una tumba en su honor. Subsecuentemente, ambas construcciones fueron derrumbadas por el río, siendo quizás la causa un acto sobrenatural para  evitar así el idolatrar el último lugar ocupado por el Gurú para descansar.

             En los antiguos tiempos, las supersticiones y ritos se había ganado la aprobación. Asimismo, la religión se había degenerado únicamente a actos  ceremoniales. Por otra parte, la vida y  las enseñanzas del Gurú Nânak ofrecen  consistentemente  evidencia de lo vano de  los ritos. Su palabra reveló el vacío e incitó a los seres humanos a abandonar tales costumbres. La religión del Gurú Nânak excluyó todo dogma insensato y todo ritual sin sentido. Sin ninguna espada ni ningún garrote pero armado de la Palabra Divina, predicó que únicamente  el  Absoluto Impersonal debe ser venerado. 

            Cualquier religión que no defiende sus valores  está  a un nivel muy bajo en su desarrollo y, a  largo plazo, anuncia su desaparición.

 

   

 

60 dharamsala o dharmsala  s.m.  Un asilo para reposo. Templo que existía antes de que existiera el templo sij.

61Véase: el  bhai Gurdas, “Var 1”, pauri 32.

62qazi  s.m.   Sacerdote musulmán.

63 Véase: el bhai Gurdas, “Var 1”, pauri 35-36.

64 swami  s.m.  Sacerdote hindú.

65 Hijiri  s.m.   Nombre del calendario musulmán.  Cf.  917 d. de C.

66 hindi  s.f.  Derivado del sánscrito,  un lenguaje literario oficial que se usa en el norte de la India.  En la referencia al Gurú Nânak, se le identifica como un hombre de letras.

67pathan  a. y s. m.   Afgano.  De Afganistán.

68pauri  s.f.   Estrofa.     Cada pauri  contiene de cinco a diez  versos.  El título de una estrofa.

69Yot   s.f.    Luz Divina.

70mir   s.m.   Ilustre.  Eminente.  Título de una persona importante.

71La India.

72manji   s.m.   Centro establecido por el Gurú Nânak para diseminar y propagar la fe sij.

73Sodar  s.f.   Sección del Gurú grant sahib.  Se le conoce también como la “Rehras”.

74charanpauhal  s.f.    Agua bendita.

75Después llamado el Gurú Angad.

76Pasa todo el  tiempo en la mezquita para poder así recibir más limosna.

77Una perífrasis que describe a un  yogui.

78sudra  s.f.  La casta más baja de las castas hindúes.

79Bhangarnath era un líder de los yogui.

80tank  s.m.   Una medida de peso en  la India. Un tank es equivalente al peso de 256 granos de arroz. El uso de la pa-labra tank significa aquí que Nânak sí es capaz  de realizar  semejante milagro.

81kalyug    s.f.   Falsedad. 

82shradh  s.f.   Oblaciones con pastel y libaciones de agua ofrecidas a los espíritus de los antepasados muertos.

83sri   adj.   Superlativo.  Lo más alto.

84ang  s.m.  Cuerpo.

85pauri  s.f.   Estrofa.   Cada pauri  contiene de cinco a diez  versos.   El título de una estrofa.