EL GURÚ HAR GOBIND

(1595-1644;  Gurúado1  1606-1644)

 

    

            El Gurú Har Gobind le nació al Gurú Arjan Dev el 19 de junio de 1595 en Wadali, una aldea cerca de Amritsar.  A los años de la temprana vida del Gurú se alude en el capítulo anterior.

            Después del martirio de su padre el Gurú Arjan, el Gurú Gobind mandó que el Adi granth fuera leído por el bhai2  Buddha, y los músicos del templo cantaron los himnos del Gurú. Esto duró por diez días. Cuando los ritos finales habían terminado, el bhai Buddha inició la ceremonia del Gurúado. Se debe recordar aquí que cuando la esposa del Gurú Arjan vi-sitó al bhai Buddha para la bendición de un hijo, ella había preparado la comida con sus propias manos y llevó pan con cebollas. Mientras comía,  el bhai Buddha había dicho, “El Gurú es el dueño del almacén, pero yo he recibido instrucciones de abrirlo. Como vosotros me habéis dado comida hasta para llenar corazón, tendréis muy pronto un hijo al gusto de vuestro  corazón y vuestra felicidad.  Será él muy guapo y valiente, poseerá el poder espiritual y temporal, se convertirá en un prepotente cazador, montará corceles nobles, llevará dos espadas, será poderoso en la batalla y de-rrotará  a los  mongoles. Como aplasto yo estas cebollas que vosotros me habéis traído, vuestro hijo aplastará así las cabezas de sus  enemigos y será, al mismo tiempo, un gran guerrero y un exaltado Gurú. El de Har Gobind no será el humilde asiento de un Gurú de aldea, sino un vistoso trono imperial.”  Como de costumbre, el bhai Buddha puso ante el Gurú, como accesorio de su llamado, un seli3  y un turbante.  El Gurú ordenó que se pusiera el seli en la tesorería y recordándole su profecía, le  dijo al bhai Buddha, “Mis esfuerzos serán realizar vuestra profecía. Mi seli será un cinturón para cargar la espada y portaré el turbante con una diadema de nobleza. Dadme una espada para colocarla en el seli.” Se le trajo la espada, pero el bhai Buddha la colocó al costado equivocado del Gurú Har Gobind. El Gurú dijo, “Traedme otra, llevaré dos espadas.”  A partir de ese día, Har Gobind portó dos espadas —Piri y Miri— las cuales simbolizaban respectivamente la Autoridad Espiritual y la Autoridad Temporal, es decir, la combinación de Bhakti y Shakti:  la meditación y el poder.  

AKAL TAKHAT

            El martirio del Gurú Arjan fue un acto sin paralelo en la historia de la humanidad.  El Gurú tenía en su ser todos los superpoderes. Pudo haber prevenido la situación de cualquiera manera a su gustó, pero vivió toda esa tortura para demostrarle al mundo cómo, en las altas y las bajas,  uno debe someterse con felicidad a la Dulce Voluntad de Dios. De hecho, el contenido del Adi granth no fue escrito  únicamente para los yoguis si-dhas4   y sanyasis,5  ni para los sufis6 musulmanes, quienes se sientan recluidos en las cuevas del Himalaya y rinden culto al Omnipotente por medio de renunciar al mundo. Por otro lado,  las enseñanzas del Adi granth se recopilaron exactamente para  los hombres de familia.  Al llevar ellos mismos una vida familiar, los Gurús ofrecieron el ejemplo práctico de cómo vivir bajo la Palabra del Gurú.

            La cruel y torturadora ejecución del Gurú Arjan despertó una ola muy fuerte de sentimientos molestos entre las masas. Los ilustrados, pero no pasivos, sufrimientos del Gurú inculcaron un nuevo espíritu y una nueva vida en la gente,  y todos ellos y ellas tomaron la resolución de esforzarse  y sacrificarse a sí mismos y mismas a favor del camino justo. Durante siglos, innumerables hombres, mujeres y niños  hindúes habían caído bajo la espada musulmana y estas muertes no  ablandaron los corazones de piedra de los opresores; al contrario, ellos se habían hecho más crueles y brutales. A veces puede ser posible reformar al malhechor oponiéndose la gente a la falsedad y a la injusticia por medio de los métodos no-violentos. La resistencia callada y el sufrimiento por una causa justa a veces le permiten al tirano ver sus malas acciones,  y éste puede cambiar para lo mejor. La historia es testigo de que ninguna cantidad de no-violencia tiene éxito contra un tirano quien está endurecido y lleno de opresivas acciones criminales y quien no presta atención a los valores básicos de la conducta moral y civilizada. Para tales hombres, la no-violencia es únicamente otra palabra en su diccionario para la infame cobardía. A tales hombres,  ebrios de poder, se les debe enfrentar valientemente con un garrote más grande que el de ellos.

            Después de la inauguración, algunos masands,7 o sacerdotes sijs, le refirieron a la madre del Gurú que ninguno de los cinco Gurús anteriores  había manejado jamás las armas; si el Emperador Jahangir oyera hablar de eso, se pondría furioso y ¿dónde se esconderían ellos los sijs? A los masands ella les mostró valor, sin embargo, protestó ante el joven Gurú, “Mi hijo, nosotros no tenemos ningún tesoro, ninguna renta de Estado, ninguna propiedad y ningún ejército. Si seguís el  camino de vuestro padre y vuestro abuelo, seréis feliz.” El Gurú recitó los  siguientes dos versos:

                        El Señor que es el Conocedor

                        de todos los corazones

                        Es mi Guardián propio.

                                                —“Bhairon mohalla 5”,  1136

Luego dijo, “No sintáis, madre,  ninguna ansiedad y todo será según la Voluntad de Dios.” El Gurú emitió una orden a los masands diciendo que él quedaría agradecido con aquellos que trajeran ofrendas de armas y caballos en lugar de dinero.

            Muy cerca y casi enfrente del Hari Mandar, Har Gobind inició los cimientos del templo Akal Takhat,8  o Trono Eterno,  en 1606 (el quinto día de la primera mitad  del mes de harh o junio, Sambat 1663).  Este proyecto quedó completamente construido en 1609.  El Akal Takhat fue construido usando ladrillos sólidos sobre una plataforma elevada de unos diez pies y, en su forma, se parecía a un trono. El Gurú se trasladó a él y el templo se convirtió en el centro de operaciones de la religión sij.  Construyó el Akal Takhat a unos metros enfrente de Hari Mandar ofreciendo una vista desde la cual un sij jamás podría olvidarse que la superación espiritual es tan  esencial como las obligaciones sociales. De hecho, el Gurú deseaba que sus discípulos fueran unos guerreros-santos  de suma cultura, altamente morales y de cierta altura espiritual; además, deberían estar siempre listos  para medir la espada con las fuerzas demoníacas. Viendo al Gurú en vestimenta militar, el bhai Buddha   protestó con finura ante él.   Por su parte, el Gurú contestó, “En casa del Gurú la religión  y el goce mundano se combinarán: el cazo para darles de comer a los pobres y necesitados y la cimitarra para darles a los opresores.” (Este principio debe  tomarse en cuenta por esos sijs que, dentro de nuestros gurdwaras o templos religiosos, sostienen que los asuntos seculares y prácticos deben mantenerse separados de la religión.)

            Varios guerreros y luchadores vinieron y ofrecieron sus servicios al Gurú. Inscribió a cincuenta y dos héroes como su cuerpo de guardaespaldas y éstos formaron el núcleo de su  futuro ejército. Unos quinientos jóvenes vinieron de todas partes del Panjab para alistarse a su servicio. Del bhai Bidhi Chand, el bhai Jetha, el bhai Piara, el bhai Langaha y el bhai Pirana hizo, a cada uno, capitán de una tropa de cien jinetes. La gente empezó a preguntarse cómo podía el Gurú  continuar manteniendo semejante ejército. El Gurú citó el Gurú granth sahib:

                        Dios provee a cada ser con la comida de cada día.

                        ¿Por qué ¡oh hombre! estáis vosotros inmerso en planes?

                        Dios ofrece la comida, incluso para los insectos

                        a los cuales Él  creó entre las rocas y las piedras.

                                    —“Gujri mohalla 5”,  495

            El Akal Takhat creció a ser reconocida como una institución que simbolizaba la necesaria idea del uso de la espada para la garantía de la justicia  y  la auto-defensa.  Sentado en su trono, el Gurú contemplaba a casi diario contiendas de lucha libre y hechos militares llevados a cabo por sus discípulos y realizados en la arena a campo abierto situada al otro lado del Akal Takhat. Como todos los casos embrollados y en disputa eran finalmente decididos aquí por el Gurú, el Akal Takhat sirvió  el propósito de una Corte Suprema para los sijs. Además del trono, el Gurú adoptó todos los otros emblemas de la nobleza: el parasol, la espada, la cresta y el halcón; como resultado de estos nuevos hechos, los sijs lo llamaban Sacha Padshah o verdadero rey —un rey en todas  las apariencias— y en hechos y en pureza, Har  Gobind  era  tan santo y grande como los Gurús anteriores. La gente  venía al  Akal Takhat para obtener consejos respecto a los  asuntos seculares. Esta costumbre se hizo tan significante que la decisión una vez tomada en el  Akal Takhat era seguida entusiásticamente por los sijs  y ésta era la razón por la cual los seguidores eran  siempre capaces de superar cualquier peligro. El desarrollo de esta costumbre contribuyó subs-tancialmente a la consolidación del Movimiento Sij.

            Algunos escritores acusan que la fascinación con la política y el encanto de las armas llevaron al Gurú lejos del verdadero camino de un líder religioso y espiritual. Sin embargo, tal juicio es totalmente infundado. No hubo  ningún motivo político de parte del Gurú Har Gobind y no hay nada de sustancia para probar esa alegación. En seguida,  su rutina diaria era ir al templo Hari Mandar, escuchar la sección “Asa di var”9  y dar luego  instrucción religiosa a sus seguidores. Tomó  gran interés en diseminar su religión y nombró a predicadores para las varias regiones del país. Él mismo emprendió giras a varios lugares en el Panjab para propagar la fe.   Sin embargo, la política del Gurú simbolizó en sí misma la respuesta al desafío de aquel entonces. El bhai Gurdas justifica,  bajo ciertas circunstancias peculiares, el cambio en la política  del Gurú:

                        Así como uno tiene que atar

                        la manija del balde

                        para sacar agua,

                        así como para conseguir mani10

                        la serpiente necesita uno matar,

                        así como para conseguir kasturi11

                        del cuello de un ciervo 

                        necesita uno matarlo,

                        así como para conseguir aceite

                        las semillas necesita uno remoler,

                        así como para conseguir un grano

                        se necesita la granada abrir;

                        asimismo, para corregir a las personas insensatas,

                        la espada necesita ser empuñada.

                                 —El bhai Gurdas, “Var-34”, pauri12  13

            El Gurú Har Gobind parece haber sido el primer Gurú que, sistemáticamente, le puso atención a la caza con halcón, o halconería. Su  rutina diaria en Amritsar era:  se levantaba antes del  amanecer, se bañaba, se vestía de armadura completa e iba luego al Hari Mandar para orar. Allí escuchaba ser recitadas la sección “Japji”13  y  la sección “Asa di var”.  Luego  predicaba a los fieles sijs. Después de la última oración, se les servía, sin discriminar a nadie, el desayuno a las tropas  y a los seguidores del Gurú—todos quienes se sentaban lado a lado en filas para el propósito. Descansaba durante algún tiempo y luego iba a ejercer la halconería junto con un ejército de batidores especializado en bosque, galgos, leopardos domados y halcones de toda variedad. Por la avanzada tarde se sentaba en su trono y daba audiencia a los visitantes y a los seguidores. Los trovadores cantaban los  himnos del Gurú y al anochecerse se leía la sección  “Sodar”.  A la conclusión de la ceremonia religiosa, se tocaban instrumentos musicales de mucha variedad. La reunión se clausuraba invitándose a  todos a cenar.  Después, se llevaba a cabo un  concierto sagrado donde se cantaban himnos. Seguían luego las canciones marciales cantadas por el trovador Abdulla para inspirar a los sijs en el amor de los hechos heroicos y para hacer a un lado los sentimientos indignos del gue-rrero. Se leía por fin la sección “Sohila”  y  el Gurú se retiraba a su apartamento privado.

EL BANDI CHHOR  O GRAN LIBERTADOR

            Chandu tenía miedo que el Gurú podría vengar a su padre. Su hija todavía era soltera y le escribió al Gurú para proponerle la misma relación de matrimonio, la cual de nuevo se le rechazó.  Por consiguiente, se quejó  una vez más ante el Emperador Jahangir en contra del Gurú. Como resultado de esto,  Jahangir citó al Gurú a Delhi por medio de Wazir Khan.14     Después de una cuidadosa consideración, el Gurú quedó de acuerdo en ir a Delhi y le asignó los cuidados seculares del Hari Mandar al bhai Buddha y los deberes espirituales al bhai Gurdas. Dejó las instrucciones, “El Har Mandar está  especialmente consagrado al servicio de Dios, por lo cual se debe respetar para siempre. Nunca debe ser manchado con cualquier vicio  del ser humano. Ningún juego de suerte, ningún beber vino, ningún  comportamiento ligero ni ninguna calumnia se deben permitir dentro de sus cuatro paredes.   Nadie debe robar, decir una falsedad, fumar tabaco o idear litigación en su recinto. Los sijs, santos varones, invitados, extraños, pobres y desamparados deben  por siempre recibir hospitalidad de los sijs. Mi gente debe ser siempre humilde, repetir el Nombre de Dios, promover la fe, meditar en las palabras del Gurú y guardar todos sus mandamientos.”  El Gurú entonces partió a Delhi.

            Por medio de las buenas mediaciones de Wazir Khan, el Emperador recibió al Gurú con un aparentemente gran respeto. Viéndolo muy joven y ya instalado como Gurú, el Emperador sostuvo una larga discusión espiritual para examinarle el conocimiento de la divinidad.

            Habiendo oído que el Gurú amaba la halconería, el Emperador le pidió que lo acompañara un día en una excursión de caza. En el bosque un tigre se vino hacia el Emperador. Los elefantes y caballos corrieron llenos de miedo; balas y flechas se le dispararon contra el tigre, pero todo era en vano. El Emperador quedó completamente paralizado de miedo y le pidió al Gurú que lo salvara. Har Gobind se apeó de su caballo y tomando su espada y su escudo, corrió a ponerse entre el tigre y el Emperador. Cuando saltó el tigre, el Gurú le dio una tajada con la espada y el tigre cayó en la tierra  sin vida. El Emperador le dio gracias a su dios porque él había sido salvado por el Gurú a través de un esfuerzo heroico.

            Era  ya tiempo de que el Emperador visitara a Agra e invitó al Gurú para que lo acompañara. Después de varias repetidas  invitaciones,  Har Gobind consintió en ir.  Cuando los dos llegaron a Agra, la gente recibió al Gurú con una gran celebración. Viendo un aumento en la amistad entre el Emperador y el Gurú, Chandu se dijo a sí mismo, “El Gurú tomará venganza contra mí siempre cuando él encuentre la oportunidad.  Yo sólo estaré seguro si tengo éxito por algunos medios  en romper esa amistad o si puedo hacer que caiga en prisión;  por tanto, debo aplicarme usando todos los esfuerzos a esa meta.”

            El Emperador cayó enfermo y envió por su astrólogo para consultar las estrellas y encontrar el remedio. Chandu sacó ventaja de la situación y sobornó substancialmente al astrólogo para que deshiciera la relación  entre el Gurú y el Emperador. De acuerdo, el astrólogo sugirió que un santo varón de Dios debería ir al Fuerte de Gwalior y orar allí por la recuperación del Emperador. Chandu,  por su lado,  aconsejó al Emperador que el Gurú Har Gobind era el más santo de los hombres y,  por lo tanto,  tenía un papel dual. Jahangir le pidió al Gurú que fuera a Gwalior y Har Gobind  aceptó sin vacilación ya que, además,  le esperaba allí otra misión.

            Se produjo mucha alegría en Gwalior  cuando los nobles y la gente supieron que el Gurú venía a visitarlos. Había cincuenta y dos príncipes índicos  —rajás— encarcelados en el Fuerte de Gwalior, los cuales estaban pasando los días en lamento y miseria.  Creían ellos que serían liberados con la intervención del Gurú. Hari Das, el gobernador del Gwalior, también estaba muy feliz, pues ya tenía tiempo que anhelaba experimentar una  darshan,15  o vista santa. Salió afuera para recibir al Gurú y se postró frente al Maestro. Además, el Gurú se entrevistó con los príncipes, los consoló y les llenó de paz, dejándolos felices inclusive en la  adversidad.

            Chandu le escribió un par de cartas al gobernador del Fuerte de Gwalior, instándole a que envenenara al Gurú y acabara con él.   Hari Das, sin embargo, compartió todas las cartas con el Gurú luego después de que  las recibió, pues ya se había convertido en un fiel devoto. En ese momento, el Gurú recitó la siguiente sabad o estrofa:

                        El calumniador se desmoronará

                        como un muro de Kallar.

                        Oíd, vosotros hermanos, 

                        así se dará  a conocer.

                        El calumniador se alegra

                        cuando ve una falta;

                        al ver  algo bueno, se llena de pesar.

                        Él  medita sobre el mal todo el  entero  día,

                        mas nada de eso le resulta;

                        el  hombre dispuesto al mal

                        muere meditando en el mal.

                        El calumniador se olvida de Dios y

                        cuando le llega la muerte,

                                    disputa con el santo que representa a Dios.

                        Si el Mismo Señor protege a Nânak,

                        ¿qué puede el pobre mala lengua hacer?

                                    —“Bilawal mohalla 5”,   823

            Jahangir se recuperó de la enfermedad mientras que el Gurú todavía estaba en el Fuerte de Gwalior. Después de que el Emperador oyó los argumentos de Wazir  Khan  a favor del Gurú (algunos dicen que también tomó en cuenta los argumentos de Mian Mir), ordenó que el Gurú debería ser  citado ante su persona. Al escuchar  esto, los rajás encarcelados se preocuparon  muchísimo. El Maestro no dejaría Gwalior a menos que todos los rajás fueran puestos en libertad.  Por su parte, el Emperador concedió el deseo y dejó libres a todos los cincuenta y dos príncipes. Por eso, al Gurú todavía se le recuerda en Gwalior como el Bandi Chhor o Gran Libertador—el hombre santo que liberó a los prisioneros. Todavía existe un altar al Bandi Chhor en el  histórico Fuerte de Gwalior.16    

            Mian Mir le hizo ver al Emperador la inocencia del Gurú Arjan y cómo bajo las crueles órdenes del monarca, el gran Maestro divino había sido torturado a muerte. El Emperador, sin embargo, se lavó limpias las manos de ese pecado y puso completamente la  responsabilidad por el crimen sobre  Chandu, quien luego fue arrestado por orden del Emperador y llevado a Lahore para ser allí ejecutado.  Se le desfiló por las calles de Lahore; las personas le lanzaban deshechos y basura y lo maldijeron.  Un tostador de grano junto con  un cucharón de acero le golpearon en la cabeza,  y Chandu murió. Cuando el Emperador supo de la muerte de Chandu, comentó que éste mereció  plenamente tal destino. El Gurú, sin embargo, oró para que, habiendo sufrido Chandu el tormento por sus pecados en esta vida, Dios perdonara  a Chandu a partir de ese momento.

            Sujan, un masand de Kabul quien había acumulado una gran riqueza robándose los diezmos y las ofrendas, oyó hablar que el Gurú Har Gobind tenía un gran amor para con los caballos. Buscó allende y aquende y  encontró finalmente un caballo de  rara  belleza y velocidad, el cual compró por un lakh17  de rupias para hacer una ofrenda al Gurú.  Cuando Sujan iba cruzando el río Indus, los ojos de un funcionario cayeron sobre el caballo, siendo este último  de una  rara estirpe y belleza, y al final, el funcionario se llevó el caballo, afirmando que el animal debería ser del Emperador. Sujan le contó al Gurú de cómo él había sido robado del caballo. El  Gurú recomendó paciencia y predijo que nadie, excepto él, Har Gobind,  montaría ese caballo.

            Cuando el Emperador intentaba montar el caballo, éste agitaba la cabeza, lo cual era considerado un mal agüero. Después de algún tiempo, el  caballo cayó enfermo y no comía ni bebía. Todas las  conocidas medicinas le fueron administradas pero resultó en vano. Cuando el caballo estaba al borde de la muerte, el qazi18  principal,  Rustam Khan,  sugirió que si se le leía el santo Corán, podría recuperarse. A continuación, se le llevó el caballo al qazi.

            Cuando el qazi  conducía a casa el caballo, el animal relinchó en el momento en que  atravesó la tienda de campaña del Gurú.  (En ese momento Har Gobind estaba en Lahore.)   A partir  de unas negociaciones con el qazi, los sijs compraron el caballo  por diez mil rupias. Al verlo la primera vez, el Gurú le dio una palmaditas  al caballo en el pescuezo y éste empezó a recuperar su poderosa fuerza.

KAULAN

            El qazi tenía una hija muy bonita llamada Kaulan19  quien era una discípula de Mian Mir. Desde la niñez, ella se había dedicado  a alabar el Nombre de Dios y a meditar en Él  y todos    los santos. Por medio de la  santa compañía de Mian Mir, ella había escuchado al  Gurú Har Gobind ser  repetidamente alabado y ella misma lo alababa dentro de su propia familia. Este hecho encolerizó muchísimo a su padre,  quién exclamó, “Oh, impía, tú  alabas a un hereje —el Gurú— y no obedeces la ley de Mahoma, según la cual se prohíbe, bajo la pena de muerte, alabar a un infiel.” Kaulan contestó, “Querido padre, la ley de Mohama no aplica a  los hombres santos. Ellos son los sirvientes de Dios.” Al escuchar esto de su hija, el qazi ardía de intolerancia e indignación. Después de consultar con  sus hermanos qazis, emitió una orden para  la ejecución de su hija, Kaulan, a razón del pecado de transgredir la ley de Mahoma.

            La madre de Kaulan informó a su hija y a Mian Mir sobre la orden del qazi. Mian Mir le recomendó a Kaulan, “Aquí no parece haber ningún modo de salvarte. Es mejor si  te vas  a Amritsar y buscas la protección del Gurú Har Gobind. Nadie más excepto  él puede salvarte la  vida.” Kaulan tomó a cuenta el consejo de Mian Mir y se dirigió a Amritsar.

            Kaulan inició su vida en Amritsar bajo la protección del Gurú. A ella se le dio un edificio aparte para residir. Kaulan pudo lograr el  consuelo repitiendo una y otra vez la siguiente sabad:

                        Oh madre, yo despierto

                        en compañía de los santos;

                        al sentir el amor del Amado,

                        yo repito su Nombre,

                        que es un tesoro.

                        Teniendo sed de ver al Amado,

                        yo lo anhelo y lo busco;

                        me he olvidado yo

                        de mi deseo de otras cosas.

                        He encontrado yo al Gurú,

                        el dador de la calma y la paz;

                        al verlo, mi mente se envuelve en Dios.

                        Al ver a Dios

                        el placer se me eleva en el corazón;

                        Nânak, amada de mí es

                        su ambrosíaca Palabra.

                                    —“Kedara mohalla 5”, 1119 

            Un largo período de tiempo lo sobrevivió de la manera de arriba hasta que un día ella tomó todas sus joyas y las puso frente al Gurú y le dijo, “Oh amigo de los pobres,  aplicad por favor el precio de estas joyas a alguna obra religiosa a base de lo cual mi nombre se pueda recordar en el mundo durante algunos años.” Con el dinero, el Gurú mandó excavar  en 1621 un estanque en nombre de ella. El estanque  es todavía famoso y, llamado Kaulsar, queda en la ciudad de Amritsar. El Gurú Har Gobind cons-truyó también otro estanque llamado Babeksar el cual conmemora en ese lugar la presentación de un discurso espiritual  a sus seguidores. Hoy hay cinco estanques sagrados en Amritsar cerca del Templo Dorado: Santokhsar, Amritsar, Ramsar, Kaulsar y Babeksar.

LAS FUERZAS MONGOLES Y EL GURÚ

            El Emperador Jahangir se había muerto en Cachemira y su hijo Shah Jahan se convirtió en el Emperador de la India.

            Cuando Meharban, el hijo de Prithia, se enteró de la muerte de Chandu, se puso gravemente triste. Meharban se dijo a sí mismo, “Sulhi Khan murió porque él se enfrentó contra el Gurú. Mi padre murió por oponerse al Gurú. Ahora Chandu se ha muerto también.  ¿Qué tipo de magia posee el Gurú que nadie puede derrotarlo?” Como muestra de su amistad a larga vida, Meharban intercambió turbante con Karam Chand, el hijo de Chandu  y luego discutió maneras por medio de las cuales se podía lograr la ruina del Gurú. Empezaron a emponzoñar la mente de Shah Jahan contra él. Por su parte, el Gurú Har Gobind envió a sus venerados sijs ante Meharban para poder disuadirlo de sus  hostiles y malos planes. Él Gurú mismo fue también a ver a Meharban para forjar una nota conciliatoria, pero todo resultó en vano. 

            Shah Jahan siguió una política religiosa diferente. Se hizo al lado de la ortodoxia y la intolerancia religiosa, llegando esta última a una considerable altura durante su reino. Mostró un agudo interés en el bienestar de los nuevos conversos al Islam. Si algún musulmán dejaba su religión, se le castigaba  severamente. Algunos templos sijs bajo construcción en el Panjab fueron demolidos y se levantaron mezquitas en su lugar.  Se le envenenó la mente a Shah Jahan contra el Gurú gracias a los esfuerzos de los enemigos de Har Hobind y pronto  las relaciones y los contactos cordiales, que habían sido continuos desde 1611, fueron cesados y un período de hostilidad abierta se inició contra los sijs.

            En el camino a Pilibhit, el Gurú visitó Kartarpur donde se encontró con algunos pathans20 de la aldea de Wadamir, quienes venían  equipados con espadas y escudos y le ofrecieron sus servicios. Con ellos, venía  un alto y poderoso joven llamado Painde Khan. Sus padres habían  muerto y él estaba viviendo con su tío. El Gurú reclutó a Painde Khan para formar parte de su círculo personal, lo mimó continuamente con comida y lo animó a hacer ejercicio para aumentarle la fuerza física. Él podía, sin la ayuda de ni soga ni rienda, parar en alto a un caballo que corría a toda velocidad. Ningún otro luchador se comprometía  a competir con él.

            El mismo Gurú practicó todo tipo de ejercicio marcial y reunió armas de toda descripción. Cazaba y observaba exhibiciones de fuerza llevadas a cabo por Painde Khan y otros jóvenes. Le presentaba a  Painde Khan las ofrendas hechas por los sijs. Esto causó gran malestar y preocupación a otros hombres. Una delegación de sijs visitó al bhai Gurdas, quién  los envió a su vez al bhai Buddha. El bhai Buddha los representó ante el Gurú, “Sois vosotros como el Ganges, como el sol y como el fuego. El río Ganges se traga cadáveres y huesos de los innumerables muertos y, aún así, permanece puro; el sol atrae vapores nocivos  hacia él y, aún así, permanece puro; el fuego quema a los muertos  y, aún así, permanece puro.  Sois vosotros como todos los tres. Viendo vuestro amor y vuestro entusiasmo por el deporte y los ejercicios militares, los sijs  temen por vuestra vida. Por consiguiente, os pedimos que los abandonéis.” El Gurú se rió y contestó, “Yo no he hecho nada impropio. Sólo estoy cumpliendo con vuestra profecía y elevando las condiciones de mis sijs.” 

            Se hicieron preparaciones para la boda de la hija del Gurú, bibi21  Viro.   Se prepararon dulces y fueron guardados en un cuarto. Una grupo de sijs vino del oeste para ver al Gurú y presentar sus ofrendas. Estaban cansados y hambrientos y llegaron tarde por la noche ya cuando la Langar,22 o Cocina Gratuita,  estaba cerrada. Por tal razón, el Gurú ordenó que los dulces guardados para la boda se sirvieran a los visitantes. La llave del cuarto estaba con la esposa del Gurú, Mata Damodri, quien se negó a darle de los dulces a cualquiera persona hasta después de que la comitiva del novio hubiera compartido de ellos. El Gurú lo ordenó de nuevo, pero su esposa se adhirió a su determinación. A ese momento, el Gurú predijo, “Amo a mis sijs más que la vida. Si ellos fueran los primeros en saborear los dulces, todos los obstáculos a la boda se eliminarían, pero ahora los mahometanos vendrán y tomarán po-sesión de los dulces y la boda será interrumpida.” Esta profecía se hizo realidad.  Mientras tanto, un sij trajo dulces los cuales se los sirvieron a los visitantes del Gurú.

            El Emperador Shah Jahan salió a cazar de Lahore rumbo a Amritsar. El Gurú también se dirigió por la misma dirección.23   Un enfrentamiento tomó lugar entre los sijs y los soldados reales sobre la cuestión de un halcón real. Uno de los halcones reales que andaba volando detrás de una víctima, se desvió lejos y cayó en manos de los sijs. Los soldados reales llegaron a recuperar el halcón, pero debido a su arrogancia y a un lenguaje abusivo, los sijs se negaron a entregarles el halcón y esto generó el problema. Los soldados reales fueron repelidos  por medio de sufrir ellos una matanza. Se apresuraron de regreso e informaron al Emperador sobre la captura del halcón y la violencia de los sijs. Los enemigos del Gurú encontraron una buena oportunidad para revivir los cargos contra él y para recordarle al Emperador de las supuestas fechorías del Gurú.

            El Emperador envió a Mukhlis  Khan, uno de sus generales de con-fianza, con siete mil soldados para castigar a los sijs. Al oír hablar de la expedición militar contra el Gurú, los sijs de Lahore enviaron inmediatamente un mensajero a Amritsar para informarle al Gurú del inminente ataque. Mientras tanto, había una gran celebración en el palacio del Gurú a causa de la boda de su hija. La familia del Gurú fue llevada inmediatamente a una casa cerca de Ramsar. Temprano el siguiente día se decidió enviar la familia a Goindwal.  Ése era el día que se había  fijado la boda de  Viro. Sin embargo, el Gurú pidió que su familia y todos los no-combatientes de la ciudad debían hospedarse en Jhabal, un pueblo a unas siete millas al sudoeste de Amritsar, y la boda se debería celebrar allí antes de continuar hacia Goindwal. Se enviaron a dos sijs para que le avisaran a la comitiva del novio y así no cayera ésta en manos del enemigo.

            Había una  pequeña fortaleza, Lohgarh, fuera de la ciudad. Era un tipo de plataforma elevada, que servía como torre y,  en ella, el Gurú sostenía corte por la tarde.  Estaba rodeada de muros altos. Se les colocó a veinticinco sijs allí en anticipación del ataque. El Gurú fue al templo y oró por la victoria. Repitió  los siguientes versos para la ocasión:

                        Los  malos hombres y enemigos serán

                        todos destruidos por Vosotros, ¡oh Señor!

                        y vuestra Gloria se dará por manifiesto.

                        Siempre habéis destruido al instante

                        a aquellos que han fastidiado a vuestros santos.

                                                —“Dhanasri mohalla 5”,  681

            Aunque se destacaban en su valor, los soldados del destacamento sij en Lohgarh eran muy pocos  para detener al ejército de los mongoles. Después de destruir a centenares de los soldados enemigos, esos pocos cayeron mártires a la causa del Gurú. Los soldados enemigos procedieron al palacio del Gurú en busca de Har Gobind, pero se pusieron furiosos al encontrar el palacio vacío. Registraron la casa y se deleitaron de los dulces para la boda. Al amanecer, se inició la batalla, el choque de las espadas y los silbidos de las balas. Los hombres valientes cayeron y murieron, la sangre fluyó copiosamente, los cadáveres se veían amontonados uno sobre el otro, las cabezas,  piernas, cuerpos y brazos rodaban por separado y sin jinete, los caballos corrían por toda  la ciudad.

            El bhai Bhanu era el comandante en jefe del ejército del Gurú y Shams Khan era uno de los jefes del ejército imperial.  El caballo de Shams Khan cayó muerto. El bhai Bhanu entonces se apeó del suyo y él y Shams Khan se enfrentaron en un combate singular. El bhai Bhanu le dijo a Shams Khan, “No te permitiré escapar ahora.” Shams Khan  contestó, “¡Defiéndete!   Voy a darte una espadada.” El bhai Bhanu recibió  una estocada en el escudo y concentrando toda su fuerza hacia adelante, decapitó a Shams Khan de una cortada. Viendo a su comandante muerto, los mahometanos se fueron rápidamente todos contra el bhai Bhanu y lo rodearon de todos los lados. Él cortó abajo al enemigo como si fueran rábanos. Pero al final, le  dispararon  dos balas que le atravesaron el cuerpo y el valiente comandante  del ejército del Gurú dejó la tierra para entrar a  su morada celestial.

            El bhai Bidhi Chand,  Painde  Khan y el bhai Jati Mal habían estado sembrando un gran caos  entre el ejército mahometano. Alzando sus lanzas, ellos había dejado sin jinete a los caballos de sus enemigos. El mismo Gurú luchó tan valientemente que nadie a quien él hirió, pidió otra vez agua. Painde Khan tuvo el mismo  éxito en el combate. Hizo a Didar Ali, el último sobreviviente de los guardaespaldas personales de Mukhlis Khan, comer tierra.

            Eliminada su  guardia personal, Mukhlis Khan pensó que ya no le quedaba nada a él  excepto enfrentarse al mismo Gurú. Le dijo, “Dejad ahora que vosotros y yo decidamos la lucha por medio de combatir uno a uno, y que nadie más se acerque.”  Para poder agradarlo, el Gurú pidió a sus propios hombres que se pusieran  a un lado y permanecieran allí.  Dejó luego salir una flecha que mató al caballo de Mukhlis Khan. El Gurú desmontó y dijo, “Mostradme vuestra habilidad y dad el primer golpe.” Mukhlis Khan contestó con un golpe mortal el cual el Gurú evitó valiéndose de un veloz movimiento. El  siguiente golpe cayó sobre el escudo del Gurú. Har Govind advirtió entonces, “Vosotros habéis dado dos golpes que yo he eludido. Ahora es mi turno.”  Alzando su podero

 

 

 

 

 

 

 

1  Gurúado   s.m.   Neo.  Período de liderazgo religioso por parte de un Gurú.  Administración, gobierno, magisterio de un Gurú.  El gurúado es similar al papado del Papa en la Iglesia  Católica.  Junto con la labor fundadora del primer Gurú,  Nânak Dev, la religión sij ha  tenido diez Gurús, siendo los otros nueve:  Angad Dev, Amar Das, Ram Das, Arjan Dev, Har Gobind, Har Rai, Har Kishen, Tegh Bahadur y Gobind Singh.  Este último declara al   Gurú granth sahib, la Biblia de los sijs, como el eterno Gurú para toda la eternidad.  La abreviación neo. significa neologismo.

2 bhai  s.m.  Hermano en el sentido religioso.

3 seli   s.m.   Cordón de lana llevado puesto como collar o enredo  por los antiguos Gurús.

4 sidha   s.m.  Una sección de yoguis.   Conocidos por ciertas posiciones de yoga.

5 sanyasi   s.m. Cierto monje que cree y práctica el separarse y aislarse de la sociedad. 

6 sufi  s. m.  Seguidor de una tradición mística musulmana.

7 masand  s.m.  Un tipo de sacerdote sij de una época pasada.   La palabra masand parece haber  originado de la frase Mas Nad  la cual es la forma más corta de Masnedi-Ali,  o su Excelencia, el título que a menudo se les daba a los go-bernadores mongoles.

8 Akal Takhat  s.m.  El Trono del Eterno: un edificio religioso.  Iniciado en 1606 y terminado en 1609 por  el Gurú Har  Gobind.  En este edificio se llevan a cabo los ritos más importantes como la iniciación.  Allí se reúnen los sijs cuando se tiene que tomar decisiones importantes en materia  de política o de religión.   Akal Takhat ofrece una vista desde la cual un sij  jamás podrá olvidarse que la superación espiritual es tan  esencial como la obligación social.

9 Una sección de sagrada escritura de 24 largas estrofas recitada por la mañana con  acompañamiento musical. 

10  mani  s.f.  Una sustancia tomada de la serpiente  para contrarrestar el veneno de la misma.  

11 kasturi   s.f.  Parte de la carne del cuello la cual al ser ingerida tiene poderes curativos. 

12 pauri  s.f.   Estrofa.   Cada pauri  contiene de cinco a diez  versos.   El título de una estrofa.

13 Japji  s.f.   Sección del Adi granth, 1-8.  La recitación más benéfica de la Nam simaran, nam japam. Oración compuesta de treinta y ocho estrofas precedidas por un enunciado de base (mul-mantra) y seguidas por una  estrofa (shalok) del Gurú Angad. En total posee  cuarenta partes versificadas.

14 Wazir Khan era el virrey del Panjab durante la época del Gurú Arjan. Padecía de hidropesía y recuperó completamente la salud  al oír recitada la canción “Sukhmani”, después de lo cual Wazir Khan se convirtió en un seguidor del Gurú.  “Sukhmani” es  la canción de la Paz Eterna y fue compuesta por el Gurú Arjan.

16 Algunos escritores sostienen que al Gurú se le encarceló por razón de una deuda de dinero. Si esta o cualquiera otra razón fue  la causa de su encarcelamiento, ¿cómo pudo él conseguir la liberación de los cincuenta y dos rajás  encarcelados en el  Fuerte de Gwalior.  El Gurú estaba en  buenos términos con el Emperador. En ocasión de su enfermedad, Jahangir le pidió al Gurú que fuera al Fuerte de Gwalior y, a cambio, el Emperador le concedió al Gurú su petición para dejar libres a  los príncipes.

17 lakh  adj. y s. m.   Cien mil.

18 qazi  s.m.    Un alto sacerdote mahometano o musulmán.

19 Kahan Singh, un historiador sij, escribe que ella era una joven hindú llamada  Kamla. El qazi Rustam Kan la compró y se quedó con ella  como esclava.  A ella se le educó en el  Islam.  Un  qazi es un alto sacerdote mahometano o musulmán.

20 pathan  a. y s. m.   Afgano.  De Afganistán.

21 bibi   s.f.  Tratamiento de cortesía que se antepone al nombre de pila femenino.  Es similar  a la palabra doña.

22 langar   s.f.   Cocina o refectorio comunitario.  Dentro del sijismo, se trata de la institución la Langar del Gurú, o la Cocina Gratuita.   Es gratuita.  Existe una en cada gurdwara o templo.

23 Algunos escritores dicen que no se trataba ni de Shah Jahan ni del Gurú, sino que eran únicamente sus respectivos  hombres.

24 dharamsala o dharmsakla  s.m.  Un asilo para reposo.  Templo que existía antes que existiera el templo sij.

25 sri  adj.  Superlativo.  Lo más alto. La más alta o venerada.

29 pathan  adj. y s. m. y f.    Afgano.  De Afganistán.

30 Después fue seleccionado para ser el noveno Gurú.

31 Sambat  s. m.   Nombre del calendario hindú.  Cf. 1691 d. de C.

32  Su nombre quiere decir entusiasta.  

33 pipal   s. m.   El sagrado árbol debajo del cual el Gurú Nânak sostuvo el famoso debate con  los seguidores de Gorakh Nath.   Un tipo de árbol de la India. De la familia de los higos.  Reconocido como un árbol sagrado.

34 Sodar  s.f.   Sección del Gurú grant sahib.  Se reza por el atardecer.  Se le conoce también como las “Rehras”.

35 udasi  s.m.  Un sector de sijs cuyos miembros creen en separarse del  mundo materialista.

36 qazi  s.m.  Un alto sacerdote mahometano o musulmán.

37 Una celebración religiosa hindú.

38 Ahora conocido como Nalagarh.

39 baba   s.m.  Tratamiento de cortesía que se antepone al nombre de pila masculino.  Es similar a la palabra don.

40 pothi  s.m.  Libro.

41 katar  s.f.   Espada pequeña.

44 var  s.f.  Una escala de música constituida de dos partes.

45 pauri  s.f.   Estrofa.    Cada pauri  contiene de cinco a diez  versos.  El título de una estrofa.

46 udasi  s.f.  Peregrinación.  Peregrinaciones hechas por el Gurú  Nânak Dev para rescatar a la gente de la Época de Kalyug o Falsedad.  Secta religiosa fundada por el hijo mayor del Gurú Nânak.   s.m.   Un asceta mendicante.   s.m.   Centro misionero; algunos llevaban el nombre  dhuan u  hogar para simbolizar la llama del sijismo.  s.m.  Un sector de sijs cuyos miembros creen en separarse del  mundo materialista.  s.m.   Un viaje religioso.  Un viaje de un misionero sij. 

47 dhuan  s.m.   Centro misionero. Hogar que  simboliza la llama del sijismo.

48  tilak  s.f.  Una huella de azafrán puesta en la frente con el dedo de la mano.  Señala al  nuevo iniciado al Gurúado.

49  paise.  s. m.   Fracción de una rupia, o la moneda de la India.