LA INDIA ANTES DEL GÚRU NÂNAK

 

 

            Después de su cúspide, el budismo empezó a decaer en la India. Las estatuas de Buddha y las de los budhisattvas1 se hicieron algo común  y se veían instaladas en los templos. Los monjes budistas predicaban, como doctrina,  la no-violencia y la no-resistencia, lo cual hizo a la gente no-agresiva respecto a la misma defensa propia. 

            Cuando al budismo se le expulsó de la India, la sociedad hindú instaló sus propios dioses y diosas y empezó a rendirles culto a las imágenes de piedra.  Los sacerdotes hindúes, quienes habían sido por varios siglos los auto-nombrados custodias de la religión y su enseñanza, habían reducido la religión a una burla donde realizaban ritos y rituales y ceremonias supersticiosas desprovistas de cualquier sentido y significado. “Los líderes hindúes abandonaron en general la enseñanza de las realidades espirituales a las personas quienes se encontraban hundidas en la superstición y el materialismo.    La religión se confundió con la distinción de casta y los tabúes sobre el comer y el beber”, escribe el Dr. S. Radhakrishnan, filósofo y ex-Presidente de la India.

            La sociedad hindú estaba ensimismada con el sistema de castas. La religión se convirtió solamente en el privilegio de la clase alta llamada los brahmanes. Los sagrados libros religiosos no eran ni accesibles a las otras clases ni el pueblo podía entenderlos porque  estaban escritos principalmente en sánscrito, una lengua no hablada por las masas. En la religión, la lectura, la escritura y la enseñanza era estrictamente el monopolio de los brahmanes. A los más marginados dentro de  la clase más baja se les llamaban los intocables. El tocar el cuerpo, o inclusive la sombra de uno de estos intocables,  parecía ser, para las clases más altas, la contaminación.

            Tal era la condición de la India hindú cuando los invasores musulmanes del oeste empezaron a llegar en grandes números uno tras otro. Para los invasores musulmanes, desde  Mahmood de Gazni en el  siglo XI  hasta los mongoles en el siglo XVI (durante la vida del Gurú Nânak), el Panjab siempre fue la entrada a la India. Todos estos invasores  musulmanes llevaron a cabo sin misericordia masacres  de hombres,  mujeres y niños, saquearon las casas, profanaron y demolieron los templos y se robaron la riqueza de estos mismos lugares santos.  A los hindúes se les convirtió al Islam a punta de espada. Los nobles, estudiosos, sufis,2  poetas y filósofos que  llegaron también con los invasores, se instalaron en las  varias provincias de la India y establecieron la base de la cultura indo-musulmana en el país. 

            Muchos historiadores musulmanes han dado cuenta de los hechos de esa época en la India. Unos ejemplos del tratamiento recibido por los hindúes a mano de los conquistadores mahometanos, se dan abajo:

            Shahab-ul-Din, el Rey de Gazni (1170-1206), dio muerte a  sangre fría  a Prithwi Raj, el Rey de Ajmer y Delhi. Masacró  a miles de los habitantes de Ajmer quienes se le oponían, metiendo al resto a la esclavitud (véase:   la obra Kamiu-t tawarikh  de Asir).

            En  Taj-ul-ma’asir de Hassn Nizam-i-Naishapuri se declara que, cuando conquistó Meerat, Qutb-ul-Din Aibak (1194-1210) destruyó todos los templos hindúes de la ciudad y erigió en su sitio mezquitas. En la ciudad de Aligarh,  convirtió a los habitantes hindúes al Islam por medio de  la espada y decapitó a todos aquellos que se adherían a su propia religión.

            Abdulla Wassaf escribe en Tazjiyat-ul-amsar wa tajriyat ul asar que,  cuando capturó la ciudad de Kambayat a la cabeza del golfo de Cambay, Ala-ul-Din Khilji (1295-1316) mató a los habitantes varones y adultos hindúes  para la gloria del Islam, abrió ríos fluyentes de sangre, ordenó ir a la casa de él a las mujeres del país (con todo su oro,  su plata y sus joyas) e hizo sus esclavas privadas a unas veinte mil doncellas.

            Ala-ul-Din una vez  le preguntó  a su qazi,3  o alto sacerdote musulmán,  cuál era la ley mahometana prescrita para los hindúes. El qazi contestó, “Los hindúes son como el lodo.  Si se les exige plata, deben con la mayor humildad ofrecer oro. Si un mahometano desea escupir en la boca de un hindú,  éste debe abrirla lo más ancho posible para el propósito. Dios creó a los hindúes para ser esclavos de los  mahometanos. El Profeta  ha ordenado que si los hindúes no aceptan el Islam, deben ser encarcelados, torturados y, finalmente, dados la muerte, y su propiedad confiscada.”

            En su historia del Panjab, Sayad Mohammad Latif escribe, “En esos días,  grandes celos y odios existían entre los hindúes y los  mahometanos  y a toda la población no-musulmana se le perseguía por los gobernantes  mahometanos.”

            Un estudioso sij, el bhai o hermano Gurdas  escribe, “Señor Mío, es doloroso que en la Época de Kalyug, u oscura o llena de falsedad, el pueblo ha desarrollado la actitud de un perro y sienten gran placer de obtener cosas mal habidas. Los gobernantes pecan y los mismos pastores  matan sus ovejas sin razón. Siendo ignorantes, la gente  no está en condición de distinguir entre la verdad y la falsedad. Los que se presentan como bienhechores están, en verdad,  involucrados en acumular riqueza por medios fraudulentos. El amor entre el hombre y la mujer  se basa en el dinero; se juntan únicamente por el placer y parten a voluntad propia.  El qazi que ocupa la silla de la justicia, acepta sobornos y luego preside sobre malos juicios.

            El Gurú Nânak describe la situación así:

 

                        Los reyes son carniceros, la crueldad su cuchillo

                        y el sentido del deber y el de la responsabilidad

                        han crecido alas y desaparecido.

                                           —“Slok mohalla 1”, 145

            Se ha creído siempre que, cuando los justos desaparecen de este mundo y la falsedad ocupa su lugar,  se escucha una llamada del Cielo para restaurar en la tierra la paz y la justicia.  Por entre las oscuras nubes de falsedad, hipocresía, injusticia, crueldad y prejuicio,  aparece un rayo de sol saliendo desde el Cielo como descrito por el bhai Gurdas, un apóstol sij:

                         El Cielo por fin escuchó las oraciones del pueblo

                         y el  Gurú Nânak fue enviado al mundo.

                         Los discípulos se reunieron,

                        bebieron el néctar de sus pies de loto,

                        y comprendieron lo Divino

                        en la época del materialismo.

                       

                        El Gurú Nânak restableció la  dharma,4

                          y a  todas las castas las unió

                        en una casta humana.

                           Al rico y al pobre los colocó

                        a un único nivel;

                         de este Fundador de la Humanidad,

                         una nueva raza llena de amor 

                        marcha hacia adelante;

                        viviendo la humildad,

                        bajan la cabeza uno ante el otro.

                         El Maestro y el discípulo

                        se convierten en uno,

                        su canción de Nam

                        nos da una nueva vida

                        y Él es el Salvador

                        en esta edad del materialismo.

                        Nânak vino al mundo y

                        todo se le iluminó.

                        El sol ascendió y

                        la oscuridad desapareció.

                        Dondequiera que el Gurú pisó,

                        se convirtió en un templo

                        para venerar al Señor.

 

                        La reafamada silla de los sidhas5 

                        cambió de nombre

                        y la casa del yoga

                        se convirtió en la casa del Gurú.

                        La humanidad resonó

                        con sus himnos divinos;

                        En cada casa del discípulo, 

                        se le rindió culto al Señor.

                        El Gurú viajó

                        por todas las direcciones,

                        Buscando a sus fieles

                        por todo el mundo.

                        Un río de amor y paz fluye

                        en cada uno de nosotros

                        que canta su canción.

                                    —el bhai Gurdas, “Var 1”,  pauri6  23, 27

            El Cielo por fin escuchó los lamentos y las oraciones de los oprimidos y allí apareció el Salvador de la Humanidad, el Profeta de la Paz, la Fuente del Amor Celestial y el Océano de la Virtud en el nombre del GURÚ NÂNAK—el fundador de la religión sij.

1budhisattva  s.m.   Un monje budista de bajo rango.

2 sufi  s.m.    Seguidor de una tradición mística musulmana.

3 qazi  s.m.  Un alto sacerdote mahometano o musulmán.

4 dharma  s.f.  Honradez.

5sidha   s.m.  Una sección de yoguis.   Conocidos por ciertas posiciones de yoga.

6pauri  s.f..   Estrofa.   El título de una estrofa.