INTRODUCCIÓN

                              

      La religión sij fue fundada en la India por el Gurú Nânak y difundida a través de las enseñanzas de diez Gurús (1469-1708). El décimo Maestro, el Gurú Gobind Singh, puso fin al Gurúado1  personal y proclamó al Gurú granth sahib, el  Libro Sagrado,  como el eterno Gurú para siempre.

      El Gurú granth sahib fue escrito y fue compilado por los mismos Gurús y por tal razón es auténtico. Ninguna persona —nadie— tiene el derecho de cambiarlo, ni una coma ni un punto en sus 1.430 páginas.

      El Gurú granth sahib no narra la  vida de los Gurús, pero se dedica  única y totalmente a la gloria del Dios Omnipotente.  El sijismo  no es una mezcla o una reproducción de anteriores  religiones, sino una nueva revelación en su totalidad. Las enseñanzas que los Gurús dieron a este mundo, llegaron  DIRECTAMENTE a ellos de Dios, lo cual lo confirman los Gurús:

                                   

                        Esta Palabra viene de Él,

                        Quien ha creado el mundo.

                                      —el Gurú Nânak

      Para lograr la salvación, el sijismo  rechaza todo ayuno, todo rito y todo ritual. Rechaza el yoga (y sus reclamos), la mortificación del cuerpo, la autotortura, la penitencia y la renuncia del mundo. El sijismo  no cree en el culto:  ni a los  dioses ni a las diosas, ni a las piedras ni a las estatuas, ni a los ídolos ni a los cuadros, ni a las tumbas  ni  a las cremaciones. Únicamente Dios,  el Incorpóreo, existe para ser Venerado.

      Los Gurús predicaron  fija y firmemente  la  religión sij como  monoteísta, pidiendo la fe en nada o nadie excepto el Ser Supremo—el Uno.

      El camino ideal del sijismo reconoce la existencia de la misma Luz celestial en cada ser humano, rico o pobre, prominente o humilde, respecto a  la casta, el credo, el color, la raza, el sexo, la religión o la nacionalidad. Por consiguiente, las puertas al templo sij, llamado gurdwara  o  la Casa del Gurú,  están abiertas para todas las personas del mundo sin ningún prejuicio o  ninguna discriminación social. Cada persona de este mundo tiene el mismo  derecho de entrar y  de participar en los servicios del gurdwara.

      La institución la Langar, o Cocina Gratuita del Gurú, fue iniciada por el primer Gurú y refortalecida por los subsiguientes Gurús. Las reglas de la Langar requieren que todos deben sentarse en la misma mesa y compartir de la misma comida sin sufrir ninguna discriminación por ser  de clase alta o baja, rico o pobre, príncipe o campesino. La institución la Langar, por tanto, lleva el principio de la  igualdad a la práctica. Fueron las instrucciones  del tercer Gurú que nadie tendría una audiencia con él a menos que uno hubiera comido en la Langar.  Hasta el mismo Akbar, el Emperador de la India, tuvo que sentarse  entre la  gente común y cenar entre ellos antes de entrevistarse con el Gurú.

          Antes de proceder a traducir la Gurbani, o  Palabra Divina, al español, confesamos nuestra limitación: no existe ninguna versión en español de nuestra Sagrada Escritura  para guiarnos. Esto es así porque cualquier traducción reflejaría la habilidad del traductor de entender ambos idiomas—el original y el español. Su dedicación y su entrega al estudio de la  religión serían evidentes en su trabajo. Todo eso resultaría en varias y diversas traducciones sin dejar ninguna versión estándar u oficial. En el caso de nuestra Sagrada Escritura, hay numerosas dificultades enfrentadas por el traductor.   Por ejemplo, en el capítulo “Sidh gosht”  o  diálogo del Gurú Nânak con los sidhas, el concepto de Nam, la exhortación  Nam Japo,2 el concepto de Sehaj Anand3  y el  concepto de Onkar4  son muy difíciles de traducir. La palabra española nombre no es de ninguna manera el sinónimo de  Nam, u otro nombre para  Dios. Se trata de una tarea hercúlea ya que los pueblos de habla hispana no saben ni conocen tal cosa como el  Verdadero Nombre  ni pueden comprender la práctica de  la  Nam japna.5 No hay un vocabulario existente para ayudarnos a traducir éstos y muchos otros conceptos abstractos encontrados en el  Gurú granth sahib.

      Al leer este libro en traducción se debe tomar en cuenta que es  imposible traducir justamente de una lengua a la otra. La traducción no es una ciencia exacta y, por consiguiente, la interpretación literal de la Gurbani  es irrealizable:  no puede haber ninguna  traducción exacta y definitiva de nuestra Escritura Sagrada a otra lengua. Nosotros los autores nos hemos esforzado a lo máximo, por un lado,  para traducir la Gurbani al español y, por otro, para conservar la quintaesencia del mensaje como legado por el Gurú.

      Todas las citas vienen del Gurú granth sahib, a menos que indiquemos otra fuente.  La traducción al español de los versos originales tiene como texto intermediario  varias versiones al inglés de ellos por diferentes autores de habla inglesa,  seleccionando nosotros para traducir al español a quienquiera mejor los interpretara. El Centro Misionero Sij queda altamente agradecido a todos los autores seleccionados.

      El propósito de este libro es extender la doctrina del sijismo como enseñada por los Gurús. No hay ningún límite a la alabanza del Omnipotente, sino que  los autores han intentado expresar el Mensaje Divino del Gurú y la Gloria de su Reino en selectas y sencillas palabras.

      Nam es el tema central de los himnos en el  Gurú granth sahib. Al poder de Nam se le glorifica y se le admira en la escritura sij.  Es el alivio para  todo sufrimiento. En el Gurú granth sahib, Nam es otro nombre  para Dios. Nam da la vida a  todos los seres vivientes y al universo. No es Él una abstracción mental. Es la fuente de toda vida la física tanto como la  espiritual. Nada ni nadie es tan perfecto que podría existir o existiría  aparte  e independiente de Nam, Él.

      El renacer en orden descendente es un castigo y una maldición por los hechos de uno. El alma pasa las vidas de  animal sufriendo agonías  incalculables. La vida humana es una bendición. El ser humano es la corona  de su Creación. Todo hombre o mujer tiene la capacidad de estar consciente de su propio ser.  Tiene la capacidad de llegar a la cima más alta en el  desarrollo  espiritual. La forma humana representa la oportunidad para lograr  el progreso espiritual y moral.  Ninguna religión ni filosofía puede existir sin el hombre o la mujer. Los Gurús sijs celebran la nobleza del ser humano porque él o ella tiene el conocimiento  de lo Divino y es únicamente por medio del cuerpo humano que uno puede lograr la salvación a través de meditar  en  Nam. El ser humano no puede encontrar el camino a la salvación por medio de la acrobacia intelectual y la incursión especulativas o el trance  interminable. La salvación se logra únicamente a través de meditar en Nam. Cuando  los Gurús y los bhaktas,6   o santos,  cantan  las alabanzas al Señor, las cantan al ser humano.  Ellos inspiran al hombre y a la mujer a elevarse a las alturas más altas de la gloria  espiritual. La exhortación Nam japo de los Gurús se dirige al ser humano, pues la meta espiritual más alta únicamente reside dentro de él o ella.  La Nam japo tiene como objetivo la evolución espiritual, lo cual es la misión  ideal del sijismo enseñado por el Gurú.

            Donde haya uno de Vuestra estatura,

            oh Dios, yo Os alabaría antes que a él.

            Siendo que vosotros no tenéis ni igual ni rival,

            entonces Os alabaré ante Vosotros mismo.

            Vuestro Nombre me da luz a mí, el ciego.

                        —el Gurú Nânak

      Con completa dedicación y llenos de humildad, extendemos nuestra veneración  a nuestro Señor, el Rey Supremo.

Mayo de 2002                                                     El Centro Misionero Sij